Un post que el mundo también se va a perder
Es una suerte que existan los franceses para poder entender las creaciones artísticas de la posmodernidad, pues Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder del editor/novelista/bloguero Alberto Olmos, es un galimatías de textos y recortes sacados de Internet difícil de abordar, aunque más por la idea que por el texto en sí.
Decía Genette, aunque lo cito libremente de memoria, que una obra literaria era literaria porque, entre otras cosas, venía empaquetado en un producto (libro) que reafirma su categoría. En el caso del libro que nos atañe esto es especialmente cierto pues si no fuera porque está publicado por la editorial Caballo de Troya, editorial especialmente literaria y particularmente (pos)moderna, no hubiera estado seguro de que lo comprado fuese literatura (seguramente ni siquiera me hubiera planteado comprarlo). Creo que Alberto Olmos también pensó en Genette, o en alguien que lo leyó, cuando escribió la nota del editor que acompaña el final del libro (y la camisa del mismo): “Lo literario, muchas veces, está en el papel donde se imprime”.
Constantino Bértolo, editor de Caballo de Troya y personaje de la novela en virtud de la Nota del editor, en su siempre ingenioso Aviso de Lectura, que acompaña las cuartas de cubiertas de los libros de su editorial, nos invita a que leamos Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder como “una novela, es decir, un conflicto desarrollado a través de unos personajes, en un tiempo y un espacio, coral si se quiere, pero con un único argumento que se despliega en busca del destino perdido: cómo existir en medio del desierto”. Yo acepté esa invitación/reto de leer esa novela y no contento con ello me propuse que fuera mi primer post sobre literatura de mi recién inaugurado blog (para mi pensar en rock, que es una de las etiquetas principales de este blog, es similar a pensar en nueva literatura).