La memoria encendida (III): Recuerdos desde la habitación de un hospital
Ayer recibí una llamada de mi amigo Tagarrovich: “Noticias de Charlie. Lo ingresan mañana y lo operan el miércoles”. Cuando, tras la muerte de Michael Jackson, se me ocurrió escribir sobre la muerte de los músicos que más nos habían marcado, de inmediato pensé en Carlos y en el modo en que lo había apesadumbrado la previsible muerte de Antonio Vega. Así que lo llamé, y le conté lo que se me había ocurrido. Íbamos a encontrarnos, antes de que lo operaran, para que me contara cuánto había vivido a través de su música; qué había hecho tras ir a la capilla ardiente, en el palacio de Longoria, y qué calles había recorrido en busca de algún fantasma. La noticia de que ingresan hoy, martes 7 de julio, a Carlos, para operarlo, aplaza ese encuentro por fuerza y altera el plan de esta memoria encendida. Carlos me ha pedido que le deje contar lo que recuerda, con sus propias palabras. En la habitación del hospital, la noche antes de la operación, esto es lo que ha escrito. No he cambiado ni una coma.
huidizas de la historia de la música. Comprar un vhs de alguien que se había tropezado con
No sé por qué, de entre toda la gente del andén, se volvió hacia mí. Quizá porque había notado que la observaba desde que habíamos perdido juntos el metro anterior. En cualquier caso, fue una casualidad que se volviera y me comunicara la noticia, ante la que sólo acerté a decir: “No me jodas”, con una sorpresa genuina, cargada de una pesadumbre sobre la que he pensado en estos días.