John Garcia plays Kyuss – Sala Heineken (Madrid) 17 junio 2010
De la música de Kyuss se ha dicho que es densa, que es oscura, que es… En realidad no importa mucho lo que ya se haya dicho, porque salvo que de pronto a Josh Homme le dé por resucitar a la banda (y sospecho que de ocurrir tal cosa, no serían ya Kyuss, sino algo más cerca de Queens of the Stone Age), dudo mucho que se diga más al respecto, al menos en el futuro inmediato.
La entrevista que hicimos el señor Clay y yo a John Garcia antes del concierto que dio en Madrid, me sirvió para rendirle homenaje, y para comprobar que él mismo no olvida ni por un momento la importancia que tuvo aquella música en su vida. No hablo ya de su carrera musical, errática y sin éxito comercial aunque brillante casi sin excepción, sino de su vida personal.
Escuchar a John Garcia hablar tan bien de todos los protagonistas de esta historia: de Josh, de Brant, de Scott… me hizo pensar que estaba ante un tipo tranquilo de gran alma, de algo parecido a uno de esos personajes que sirven de hitos en el camino de las novelas de Cormac McCarthy. Tipos que se sientan bajo un palo fierro a ver pasar caminantes que andan en busca de algo y a los que hacen en el momento oportuno una pregunta que o bien cuestiona, o bien alienta el esfuerzo. Esfinges que plantean enigmas tan ancestrales como el desierto y a los que les gusta regresar a su cama por la noche, a refugiarse en el calor de su mujer.
De acuerdo, me he ido por las ramas. Pero John Garcia, cantante de los míticos Kyuss, bien merece un rodeo para expresar lo que uno siente por una de las mejores, y sin duda la más infravalorada, bandas de rock de los 90.
Frente a la sala Heineken encontré, tras hacer la entrevista a Garcia, una larga fila compuesta principalmente de treintañeros tranquilos. Han visto ya a esas alturas muchos conciertos, y solo un acto tan nostálgico como John Garcia cantando canciones de Kyuss podría sacarlos de sus dignas casillas, hacerlos gritar y devolverlos triunfantes y extáticos a sus casas, donde los esperan hijos pequeños o novias que no podrán entender nunca qué se siente al disfrutar de una revancha así.
La revancha era poder asistir a un concierto que se nos negó a los fans españoles de Kyuss. Y es que durante muchos años, lo más cerca que estuvimos de asistir a uno fue el vídeo de su actuación en el Bizarre Festival en el año 95, en el que veíamos a un Josh Homme que oscilaba entre la indiferencia y el fastidio, junto a un John Garcia demasiado fumado e incapaz de articular algo coherente.
Sorprendido por el éxito de convocatoria de aquella cita con uno de los pioneros del llamado stoner rock, tomamos posiciones tras la ya habitual lucha en la barra para conseguir una cerveza sin perder mucha dignidad en la espera.
