Pearl Jam – Backspacer
Las luces navideñas que iluminan la ciudad anuncian el fin de un año difícil. Quizá para los rockeros los 27 años sean un umbral casi mortal, y si no que se lo digan a Janis Joplin, Jim
Morrison, Jimi Hendrix o Kurt Cobain. Para mí, a salvo de la fama, las drogas y las piscinas devoradoras de borrachos, los 33 están siendo tan jodidos, que si viviera en la Palestina ocupada por los romanos, a lo mejor acababa en crucifixión. No una trágica de lanza en costado, sino una cómica y ligera, cantando bajo un sol de justicia aquello de Always look on the bright side of life.
Termina un año de mierda, lo cual me ha llevado, en una asociación sencilla de ideas, al último disco de Pearl Jam, Backspacer. “Do you wanna hear something sick?”, pregunta Vedder en Gonna see my friend, la canción que abre el disco, y yo le contesto desde la desordenada intimidad de mi piso que sí, que eso es precisamente lo que quiero, algo enfermo, algo loco, un desfase rockero que me ilumine y me dé esa catarsis que necesito ahora que S me ha dado calabazas. Pero, 36 minutos después, 360 minutos después, 3.600 minutos después, me descubro preguntándome dónde está esa promesa, dónde se frustraron mis esperanzas.