Los mejores discos de 2011 según José Luis Ibáñez Salas
Estas listas se van a convertir en un clásico navideño de mayor calado que el discurso poco
antes de la Nochebuena de Juan Carlos I o que los que profería con su ridícula voz Francisco Franco, su antecesor.
Mi buen amigo, el editor y escritor Ismael Kavalier me ha vuelto a sugerir que le conceda mis reflexiones sobra las grabaciones musicales del año que se nos escurre, y no me he podido negar. Ni lo he intentado. Negarme, digo.
Por cierto, comparto con él su visión de la categoría de las novedades musicales de este año, a lo que añado que estoy harto de los agoreros que ven el final de todo, incluido de la cultura del rock: menudo año 2011.
Israel Nash Gripka – Barn doors and concrete floors
Este tipo graba las canciones que deberían de tocar los Rolling. Ellos sabrán.
The Black Keys – El camino
Parece que el único camino transitable del rocanrol eterno es el que recorre este dúo imprescindible.
Lenny Kravitz – Black and White America
El regreso del otrora genio es una nueva visita al futuro pasado y presente del rocanrol “racial”, el único verdaderamente existente.
Black Lips – Arabia Mountain
Si el rocanrol necesita estímulos (nuevos), este es uno.
Gregg Allman – Low Country Blues
Blues de ojos azules. Del bueno. Del muy bueno. El blues sin edad, sin artilugios.
Manos de Topo – Escapar con el anticiclón
Si superas el shock inicial de esa manera de cantar… Te puede pasar lo que a Jaimito con el amoniaco y decir cuanto te pregunten: Pues a mi me gusta.
Glasvegas – Euphoric heartbreak.
La épica del futuro de nuestros días.
Loquillo – Su nombre era el de todas las mujeres
Este tipo lo ha vuelto a conseguir. De nuevo junto a Gabriel Sopeña, y esta vez con la colaboración de Jaime Stinus, ha cantado versos de poeta: los de Luis Alberto de Cuenca.
Danger Mouse and Daniele Luppi – Rome
Simplemente evocador, fascinante.
Nacho Vegas – La zona sucia
Un bardo de los que conmueven a base de canciones de las de verdad. Este año publicó dos discos, La zona sucia es sencillamente magnífico.

Los agoreros siempre tienen una razón para criticar lo que se hace ahora. El paso del tiempo tal vez deje algunos (o muchos) de estos discos en mal lugar. Quién sabe. Solo cientos de escuchas, miles de escuchas, convierten un álbum en un clásico. Y no solo mil escuchas mías, mil escuchas de millones de personas.
Tal vez los clásicos haya que redefinirlos, porque ahora parece muy difícil poner de acuerdo a tantos oyentes.
Yo estoy convencido, sin embargo, de que el 2011 ha sido un gran año en lo musical.
Lo peor de estas listas es que ahora estoy descubriendo, leyendo las de otros blogs y revistas, discos fantásticos que no había escuchado. Por ejemplo, el de Joan of Arc, el de Destroyer… Lo que te pasó a ti, que querías incluir el de Lapido en esta lista pese a ser de 2010.