No muchas bandas pueden presumir de llevar treinta años sacando discos. Tras una fecha tan redonda e importante (celebrada con un disco en directo, gratuito para todos sus fans) los
californianos editan su nueva obra para demostrar que siguen en la brecha y que la celebración de tenerlos en activo entre nosotros sigue viva.
¿Qué puedo decir de estos tipos? No han perdido un ápice de su esencia y si bien es cierto que en su nuevo trabajo coquetean con ritmos y composiciones más tranquilas, amigo, los años no pasan en balde y lo más importante: a estas alturas no tienen nada que demostrar.
Pero vayamos poco a poco, el compacto comienza frenético, tres temas de puro punk rock rápido y reivindicativo. Para mi gusto meten un corte tranquilo demasiado pronto; sin embargo, sus composiciones más lentas nunca me han disgustado, “Slumber” o “Struck a Nerve”, por citar algunas, me agradan sobremanera.
El quinto corte, single del álbum, es de los que más me gusta, el riff principal es pegadizo y te engancha a la primera escucha.
El resto alterna temas rápidos con otros más tranquilos destacando “Pride and the Pallor” “Avalon” y “Ad Hominen”. Como curiosidad, comentaremos que el guitarrista de Tom Petty and The Heartbreakers, Mike Campbell, toca la slide guitar en este tema.
En resumen, un nuevo testimonio de una leyenda viva de la música, de las que el resto de bandas deberían ponerse en pie para hablar de ellos.
Deseando estoy de verlos por quinta vez en directo, revivir los grandes conciertos a los que he asistido de estos genios y referencia de tantos y tantos. Que llegue pronto.

Sin ser tan bueno como New Maps of Hell (2007), The Empire Strikes First (2004) o el increíble The Process of Belief (2002), es un buen disco.
Lo que echo en falta es alguna canción memorable, un nuevo clásico de Bad Religion. En sus últimos discos siempre había algo que no podía quitarme de la cabeza durante días. En The Process of Belief eran Sorrow o Kyoto Now; en The Empire Strikes First eran Let them eat war, Los Angeles is burning o Social Suicide; y en New Maps of Hell la tranquilita Honest Goodbye, Heroes & Martyrs o Prodigal Son.
Comparado con sus últimos discos, tal vez Dissent of Man no nos dé ningún tema memorable.