El último día de agosto
Ha llegado el último día de agosto. Mañana comienza el mes de septiembre, el mes más cruel, diga lo que diga T S Eliot.
Para acompañar este día, una lista de cinco canciones que me han acompañado a lo largo de este verano al que aún le quedan tres semanas de luz.
Lily, Rosemary And The Jack Of Hearts. Bob Dylan
Hace unos años, cuando yo creía que Bob Dylan era la figura más sobrevalorada de la historia de la música popular, un tranquilo amigo castellano de ojos calmos escuchó semejante barbaridad en silencio, sin corregirme, para luego dejarme un disco que cambió por completo mi percepción de la obra de Dylan: Blood on the tracks.
Esta canción, con la que comienzo esta lista, cuenta una críptica y carnavalesca historia para la cual Dylan saca todo un enloquecido arsenal de imágenes. Era la época en la que se convirtió en aprendiz de un huraño pintor en la ciudad de Nueva York, y algo aprendió que le obligó a cambiar su vida para siempre.
Blood on the tracks representó para Dylan el final de una época en su vida. El final de un largo verano. Para mí es, sencillamente, uno de los mejores discos de la historia de la música popular.
Y me sirve para saludar a mi amigo Javi, el futuro genio de Minneapolis.
The festival was over, the boys were all plannin’ for a fall
The cabaret was quiet except for the drillin’ in the wall
The curfew had been lifted and the gamblin’ wheel shut down
Anyone with any sense had already left town
He was standin’ in the doorway lookin’ like the Jack of Hearts
Summertime Blues. Eddie Cochran
Una elección obvia, en las listas del verano. Este clásico fue grabado por Cochran en 1959. Sin saber que le quedaba menos de un año de vida por delante, compuso una canción sobre la juventud y sus urgencias: pasar tiempo con tu chica, lograr el dinero suficiente para escapar con ella y olvidar lo que tuviste que hacer para ganar esos miserables dólares necesarios para la fuga.
El 16 de abril de 1960 Gene Vincent y Eddie Cochran iban en un taxi por las calles del pueblo inglés de Chippenham cuando el vehículo se estrelló contra una farola. El único ocupante del vehículo que murió fue Cochran, sin haber llegado a cumplir siquiera los 22 años.
There ain’t no cure for the summertime blues…
Rainy Night in Soho. The Pogues
No es mi canción favorita de The Pogues, pero sí una de sus mejores baladas. No sé a qué Soho se refiere la canción, si al de Nueva York o al de Londres. Pero yo siempre he pensado en este último. Este pasado verano volví a sentir el súbito romper de la lluvia una noche en Londres, y ver también por primera vez, gracias a Laura, a The Pogues en directo, en una visita inolvidable a Ámsterdam.
I took shelter from a shower
And I stepped into your arms
On a rainy night in Soho
The wind was whistling all its charms
I sang you all my sorrows
You told me all your joys
Whatever happened to that old song
To all those little girls and boys
Now the song is nearly over
We may never find out what it means
But there’s a light I hold before me
And you’re the measure of my dreams
The measure of my dreams
Photosynthesis. Frank Turner
Otra canción que he escuchado mucho este verano que en breve llegará a su fin. Frank Turner, siempre entre lo sublime y lo cursi, siempre en la ocurrencia sospechosa de los poetas populares, ha añadido la música para algunos momentos inolvidables de este verano. Cuando pienso en su disco Love, Ire & Song, recuerdo la luz del Algarve, su horizonte oceánico, Laura a mi lado en el coche recorriendo pueblos ahítos de pobreza y tedio, y nuestras risas en una infame terraza de verano mientras los tipos más feos que he visto jamás pensaban qué hacer con su vida en la próxima hora, entre sorbos de cerveza tibia.
Well I guess I should confess that I am starting to get old. All the latest music fads all passed me by and left me cold. All the kids are talking slang I won’t pretend to understand, all my friends are getting married, mortgages and pension plans. And it’s obvious my angry adolescent days are done, and I’m happy and I’m settled in the person I’ve become, but that doesn’t mean I’m settled up and sitting out the game – time may change a lot, but some things they stay the same.
El boxeador. Enrique Bunbury
No sé cuántas veces habré oído a alguno de mis amigos decir que no soporta a Enrique Bunbury. No sé cuántas veces lo habré dicho yo mismo. Sin embargo, esta lista termina con una canción que he escuchado incontables veces a lo largo de este verano, casi siempre en el coche, viajando por Asturias, por Portugal, o de camino a Candeleda.
El último disco de Enrique Bunbury, Las consecuencias, me pareció tibio y pretencioso, como casi todo lo que hace el que fuera la engolada y atronadora voz de una generación (a la que pertenezco, lo quiera o no). Tras muchas escuchas, sin embargo, no he podido sino rendirme a esas canciones a las que les importa poco ganar tu atención. Porque da la impresión de que Las consecuencias tiene una vida propia y marginal, que no necesita que haya nadie en su bosque para resquebrajar el silencio.
Golpea mejor
el que golpea primero.
Levántante antes
de que cuente
hasta diez…
que cuente hasta diez
Las olas que rompen
en el arrecife
parece que marquen
un ritmo de vals
El boxeador debe ser
un gran bailarín.
Golpea mejor
quien golpea primero…
Lista de Spotify con las canciones de esta lista, salvo la de Bob Dylan.

Pero gimme da chicken wangs. Como diría aquel muchacho, ¿a quién quieres imbaucar? A ti las canciones veraniegas que de verdad te gustan son las de Georgie Dan, o como carajo se escriba, Chayanne, Ricky Martin, y todo ese rollo. La última vez que estuviste en mi casa te pillé intentado poner el CD del “Cachete, pechito y ombligo” que me regalaron comprando 3 bolsas de madelenas.
Ismael, mueve tu cu – cu macho.
@Latarian Milton
Eres lo peor y un embustero horrible.
Todo el mundo sabe que tú nunca fuiste lo bastante constante para comprar 3 bolsas de magdalenas.
Además, tu perfecta grafía de los nombres de perpetradores como Charrán y Ricardo Martín revela que lo que te ofende de esta lista es que no hayan sido incluidos.
¿O es que acaso quieres vengarte porque te descubrimos un zulo con discos de Pereza?
No soporto a Enrique Búmburi.