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The Joy Formidable – A Balloon Called Moaning (2009)

A la salida del metro, me siento como un merodeador, sin rumbo. Sé que regreso a casa del trabajo, pero saberlo no me da la sensación de destino. Por eso los cinco minutos escasos que separan la boca del metro de mi piso me saben a vagabundeo.

Unos adolescentes, sensuales y torpes, reunidos en un parque en torno a un banco de piedra; una señora que pasea a un perro canijo y malcarado que parece mandar más que ella; un vecino que me tose un saludo al cruzarme con él; las luces de las farolas que se encienden, marcando las calles con meridianos amarillos de una longitud delicada, como nos recuerdan las fundidas y las vandalizadas.

Un día duro ha terminado, y ahora comienza una tarde prometedora. Me lo recuerda, en los cascos de mi reproductor, un trío galés que descubrí hace poco más de una semana, The Joy Formidable. Su solo nombre ya me debería invitar a un optimismo vespertino, ¿no?

Bueno, me digo, el nombre no lo es todo. El mundo de la música actual está lleno de nombres prometedores, como piedras de brillantes colores y exóticas formas que uno levanta con curiosidad para descubrir una lombriz vulgar o, sencillamente, nada, suelo. Si se tiene un poco de suerte, bajo la piedra hay tierra, un recordatorio de que la ciudad se levanta sobre un antiguo campo, quizá incluso un huerto. Ahora, en la ciudad dormitorio, solo crecen barrios dominados por las sucursales bancarias y los bares franquicia.

No sé mucho sobre The Joy Formidable. En su página de Myspace dicen que son de Gales del Norte, y que fue la pasión por la música y por estar en una banda lo que los unió. Hasta ahí, nada nuevo. Más tarde se mudaron a Londres, como muchas bandas, para estar cerca del corazón musical del Imperio. Tampoco nada nuevo, ¿verdad?

Sin embargo, dicen: “The move to London also determined a working ethos that survives to the present day. The band’s bedroom is a chrysalis that mutates daily from sleeping quarters, to studio, to workshop.(El traslado a Londres marcó también una ética del trabajo que sobrevive aún hoy. El dormitorio de la banda es una crisálida que cambia a diario de cuartel de descanso, a estudio, a lugar de trabajo y ensayo). La traducción es algo libre, pero se entiende perfectamente qué hay detrás de esta banda: mucho trabajo y muchas actuaciones sin más inmediata recompensa que el placer de enfrentarse a un público.

La voz de Ritzy, la cantante, es el ariete de este grupo, con el que he podido echar abajo las puertas del día y entrar avasallando en la tarde. Es una voz tan vibrante como frágil y sensual. Es la voz de la mujer que esperas acerque sus labios a tu oído y te diga algo al cabo de un día difícil.

Ritzy Bryan, la voz prisma.

Lo único que tengo de The Joy Formidable es un disco de 8 temas titulado A Balloon Called Moaning (2009). Difícil de conseguir, pero la Red recompensará a los audaces que lo busquen. Escuchándolo, me parece increíble que hayan grabado estos temas en su lugar de ensayo. El sonido es impecablemente imperfecto, un muro de melodías que parecieran girar sobre sus propios ejes de consuelo y belleza; como si fueran haces emitidos en un cuarto de espejos, y llegaran a tus oídos tras pasar por un prisma caótico y fulgurante.

Miro en Myspace y tocan en un pequeño festival en Granada, el Loop Festival, el próximo 17 de abril, sábado. Las entradas se pueden comprar en Atrápalo.

¡Allá voy! ¿Y tú a qué esperas?

  1. Carlito Brigante
    Martes, 2 de marzo de 2010 a las 17:24 | #1

    No están mal. Tengo que haceros llegar el CD que os he grabado. Y devolverte el tuyo. Creo que te los voy a dejar en el buzón. Hace más ilusión encontrarte las cosas cuando no las esperas. Town called malice, a place called home.

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