La SGAE y el argumento Hitler
El pasado fin de semana, mi amiga Elena me envió un enlace al blog que un amigo suyo tiene sobre marketing. El blog de Magnoliart dedicaba su última entrada a la SGAE, y hacía un repaso a las razones por las que la sociedad recaudadora se ha convertido en la entidad más odiada por
todos los internautas.
Sí, habéis leído bien. La SGAE es la entidad más odiada. Muy por encima incluso del Ministerio de Trabajo, la CEOE o el Ministerio de Economía. No deja de fascinarme esa forma de conformismo que consiste en hacerse el indignado, y hablar contra algo que, si afecta a nuestra vida diaria, lo hace de una forma insignificante. Eso es lo que se llama buscar la paja en el ojo de la actualidad, olvidando la viga que nos atraviesa de punta a punta.
En el blog de Magnoliart he afirmado que la SGAE realiza un trabajo necesario. Al fin y al cabo, alguien tiene que controlar cuánto dinero generan obras protegidas por derechos de autor. Bueno, si alguien opina que ese trabajo no ha de hacerse, que deje de leer. Ahora mismo.
Para los que opinan que alguien tiene que realizar el control del dinero que se genera en torno a estas obras protegidas, tengo que decir que estoy en contra de la forma en que se realiza la recaudación. Por ejemplo, estoy en contra de que se recaude por poner la radio en una peluquería; pero sí estoy a favor de que se cobre a los bares de copas. No hay que olvidar que si vamos a un garito, es porque hay música. Si no la hubiera, ¿iríamos? Obviamente, no. Por lo tanto, estamos ante una explotación comercial derivada, que aprovecha música protegida por derechos de autor. Es lógico, por lo tanto, que se pague algo a la sociedad que los artistas hayan designado para realizar tal recaudación.
Lo más gracioso de todo es que en el blog de Magnoliart, alguien ha usado el argumento Hitler. Para todos los que no estén familiarizados con dicho argumento, este consiste en comparar tu defensa de un punto de vista con la defensa que el infame führer hacía de sus ideales. El resultado es que cualquier cosa que vaya de la mano de Adolfito, queda automáticamente a la altura del betún. En el caso del blog de Magnoliart, compara mi afirmación de que la SGAE es una empresa privada que vela por sus intereses, con una defensa del celo de Hitler por la promoción de sus ideales. Una locura, claro.
Con el argumento Hitler, puedo hacer que hasta el amor filial parezca un instrumento fascista. Por supuesto, es un recurso fácil, que suele utilizarse cuando se tienen pocos argumentos más, y para descalificar moralmente, ya que no con argumentos, la postura del contrario.
Otra postura muy típica de los que suscriben por doquier todos los manifiestos contra la SGAE, es la de acusar de conformismo a quienes nos importa poco el debate. Claro que para mí, olvidar problemas mucho más reales y que afectan a nuestra vida diaria, como la subida del IVA, la mierda de reformas laborales que se avecinan, o el hecho de que el Gobierno vuelva a interesarse en inflar un poquito la desinflada burbuja de la especulación inmobiliaria; olvidar estos problemas, digo, y centrarse en un enemigo imaginario como la SGAE, es el verdadero conformismo.
Vamos a ver, pensemos en lo del canon, y en el reproche de que si los discos son muy caros, que uno prefiere bajarse el disco y luego pagar la entrada de un concierto… Todo es una gran falacia. ¿Vais a los conciertos de todos los grupos cuya música os bajáis? ¿A que no? ¿Y esa indignación por el canon? ¿Acaso no os sale a cuenta? ¿Cuánto creéis que pagáis de canon al año? Yo calculé que en mi caso, me puede suponer, menos de 10 € al año. Y teniendo en cuenta la cantidad de música que me grabo, superando los límites del derecho a copia privada, no tengo derecho a quejarme.
Y sí, seguro que un arquitecto que graba sus planos en un dvd, paga el canon. ¿Conocéis a mucha gente que no se ahorre mucho más en discos originales que lo que paga por canon?
Hagamos un ejercicio de autocrítica, de examen interior, y dejemos de preocuparnos por los problemas de una peluquería que tiene que pagar a la SGAE. Centrémonos en los problemas reales. Porque montarse en un flaco rocín y lanzarse contra molinos de viento, es una forma de conformismo. Máxime, cuando ni siquiera nos montamos en el rocín, porque nos basta dar a un click diciendo “Me cago en…”.
¿A eso lo llamamos “acción ciudadana”?
Me cago en los clicks que limpian conciencias.

Así que, según este señor, cualquier problema que no sea la crisis o la burbuja inmobiliaria, no es suficientemente importante como para preocuparse por él. Interesante teoría…
En mi opinión, hay muchos problemas y muchas injusticias en nuestro país, y no digamos en el mundo. Tantos como personas. Igual a usted le parece ínfimo el problema con el canon de la SGAE. Igual de ínfimo que le parece a Díaz Ferrán su preocupación por las reformas laborales.
Cito textualmente: ‘Hagamos un ejercicio de autocrítica, de examen interior, y dejemos de preocuparnos por los problemas de una peluquería que tiene que pagar a la SGAE. Centrémonos en los problemas reales.’
Igual para usted no es un problema, pero pregunte a todos los afectados por este “impuesto rebolucionario” que han implantado entre la SGAE y el Gobierno de España.
Pues por una vez no estoy de acuerdo contigo. Y no lo digo por el argumento Hitler, que hace que uno casi desee que no hubiera existido, no ya por el Holocausto, sino por el uso que las mentes indolentes hacen de él.
Creo que te equivocas en la cuestión de la importancia. Es cierto que la SGAE no es un problema acuciante en la sociedad actual, pero no por ello debe dejar de discutirse. En el fondo tu argumento es del estilo “por qué voy a salir de España si todavía no la conozco entera? que te lleva a no salir de tu casa porque hay ácaros que todavía no tienen nombre en el registro civil de arácnidos de tu dormitorio. Un ser humano puede preocuparse por más de un problema a la vez y no necesariamente considerar que todo aquello por lo que se preocupa está a la misma altura.
Por otro lado, no es simplemente una cuestión de importancia práctica, puesto que está claro que unos euros aquí o allá no cambian la vida de nadie, sino de una cuestión de principio: primero, la SGAE es una entidad privada que ni siquiera representa a todos los autores y que se arroga el derecho, con el beneplácito de los gobiernos sucesivos, de gestionar dinero público y encima acusar de ladrones a los ciudadanos; segundo, con el pago del canon extendido prácticamente a cualquier electrodoméstico del campo de las telecomunicaciones, imagen o sonido, se criminaliza al usuario: pagas porque algunas personas utilizan el mismo modelo de dispositivo o el soporte que tú has comprado para hacer copias “ilegales” (entre comillas, que aquí también hay mucho que discutir) de contenido protegido por derechos de autor. EXACTAMENTE el mismo argumento en otro contexto: pagas un 5% extra porque el mismo modelo de escopeta de caza que acabas de comprar es utilizada por otras personas para asesinar y hay que compensar a las familias de las víctimas. No suena estúpido? No sería más razonable “vamos a perseguir a las personas que cometen ofensas contra los derechos de autor y vamos a hacer que sean esas personas las que paguen, como en cualquier otro tipo de ofensa”?.
Como ves, me es indiferente la cantidad que pague o deje de pagar. Simplemente no quiero pagar a priori por una ofensa que podría o no cometer. Y no soy el único, porque precisamente el caso del canon español acaba de llegar al tribunal europeo correspondiente para ser examinado a la luz de derechos tan fundamentales como la presunción de inocencia.
Por lo demás, estoy de acuerdo contigo en que protestar con click es tan sencillo e inútil a la vez como conseguir que la página del pepino de Facebook supere en fans a la de El canto del loco.
Un abrazo
Como he dicho, no estoy de acuerdo en la forma en que recauda la SGAE. Pero de que alguien tiene que hacer ese trabajo, no me cabe la menor duda.
La recaudación por medio del canon me parece que ha de revisarse, y en ningún momento he dicho que esté de acuerdo con cómo se hace. De hecho, como tú y yo hemos hablado en alguna ocasión, creo que con el canon, a la industria debería ya importarle poco que se piratee, pues ingresan mucho más de lo que en teoría pierden.
Pero no malinterpretes el post. Su esencia es que lo que se paga es un mal menor, y que si alguien lo ve como un mal menor y lo máximo que hace es darle a un click, que no me vengan acusando luego de conformismo.
Yo mismo llegué a pensar que era una violación de la presunción de inocencia. Pero no es así, sino un tributo que se reparte entre todos los usuarios, que de manera solidaria cubren las pérdidas de un sector económico. Digamos que es una culpa compartida, pero lo mismo ocurre con muchos otros tributos que pagamos, y que no tienen en cuenta las circunstancias personales del contribuyente. Si no nos gusta esto, revisemos el sistema tributario, en el que se enmarca de algún modo el canon de la SGAE.
Lo de perseguir a quienes piratean, se hace en la medida de lo posible. Pero hay una forma de pirateo mal llamada “sin ánimo de lucro”, y que no se puede perseguir legalmente (de momento). Y que no obstante constituye la mayor pérdida de la industria audiovisual. Digo lo del ánimo de lucro en bajarse un disco, porque quizá de lucro no haya ánimo,pero sí de ganas de ahorrarse un dinero. Y esa es una forma de obtener un beneficio.
@Teresa
¿Cuánto dinero has pagado tú, Teresa, a la SGAE, en los últimos años? Es importante, antes de continuar discutiendo el asunto.
¿Crees que debería desaparecer la SGAE, así como cualquier sociedad recaudadora de derechos? Porque el post se centra en el hecho de que son males menores, y que la gente cree que el trabajo de la SGAE les perjudica en su vida diaria, y no es así.
A mí la SGAE no me cobra apenas dinero, y lo pago encantado, para compensar de algún modo lo que la industria no recauda porque me grabo discos ilegalmente.
Y aquí paz, y después, gloria.
Este artículo es de los más demagógicos que he leído en mi vida. Dices una cantidad de insensateces de aupa.
Infórmate de las Leyes y la Realidad Social y luego podrás hablar.
Salu2
Javier, tus argumentos no se sostienen. En el mismo momento en el que hablas de males menores y, sobre todo, cuando comentas que el canon es un tributo “solidario” a una industria que tiene pérdidas, si quieres hablamos de lo mío, el terreno publicitario. O de la -forzada- solidaridad española para dar liquidez al sector bancario. ¿Yo tengo que pagar las pérdidas “solidariamente” de un sector económico?
¿Sabes qué? GENIAL. ¡¡ABRAMOS LA VEDA!! A partir de ahora propongo que todo aquel que saque un beneficio de una publicidad (es decir, que vaya a MediaMarkt el día sin IVA, por ejemplo) que la asociación de publicistas españoles se lleve un porcentaje de esa venta. Es más, también quiero que se me pague por el click del usuario en el banner y, por supuesto, también quiero un porcentaje del beneficio neto que le supone anualmente MediaMarkt y sus clicks para elmundo.es.
Y cuando otro sector caiga todos a ayudarles solidariamente. Así no habrá necesidad alguna de progresar, sino de conservar con vida nuestras propias vergüenzas.
¿Te hablo del ladrillo?
@Nova6K0
No sé, cuéntame tú cuál es la realidad social. Seguro que estás muy involucrado en ella.
Y dime qué insensateces hay aquí. ¿Crees que los derechos de explotación no han de ser recaudados? No sé, me parece que hay mucho de demagógico y desinformado en los ataques a la SGAE. Sobre todo, mucho desconocimiento de la ley de propiedad intelectual. Aunque seguro que tú seguro que te la has leído.
Es curioso que digas lo de la publicidad. Porque hay empresas que pactan ese tipo de regalías dependiendo del éxito de las campañas. Pero confundir el trabajo de una asociación gremial como la AEAP, con el de las sociedades recaudadoras, es un error de bulto.
Mira, Ismael (y perdona por haberte llamado Javier), no vale decir que los argumentos tuyos son los que valen y que los de los demás no.
Ni siquiera voy a entrar en lo que me respondes, tú sabrás.
Alberto, me parece que no has entendido el problema: no hay ningún otro sector realmente afectado por el hecho de que la gente demande su producto, en este caso la música, pero pueda conseguirlo gratis. En el caso del cine, la calidad que uno consigue comprándose el DVD o directamente comprando su entrada, comparada con la descarga es tan grande y las conexiones tan lentas, que no merece la pena conseguir la película gratis. Aún así, es cuestión de tiempo que esto cambie y nos veamos en las mismas.
Cuando a ti te encargan un anuncio, te pagan por él. Cuando a un músico le encargan un disco, buena parte de su salario, especialmente si no es muy conocido y no tiene poder para negociar, proviene de las ventas. Evidentemente, si no se vende, el músico no cobra. Y no hay problema si el motivo por el que no se vende es porque no interesa: eres un fracaso y dedícate a otra cosa. Pero si resulta que hay miles o cientos de miles de personas descargándose el disco sin pagar, aquí tenemos un problema. Eso no es aplicable ni a los bancos, ni al ladrillo, ni a los publicistas. Creo que por este motivo no has entendido el problema: si nadie quiere/puede comprar casas, no hay demanda y la oferta tiene que reducirse. Si las casas ya estuvieran ahí y la gente las pudiera conseguir gratis, entonces podríamos comparar.
Dicho todo esto, creo que los sistemas de recaudación dejan mucho que desear por los motivos expuestos en mi primer mensaje.
Yo no te digo que tus argumentos no valen, sin más. Pero no me reproches un recurso que tú utilizas. Y por otro lado, lee lo que dice David Uno.
A mí no me gusta nada la forma en que se hace la recaudación. Pero que alguien tiene que hacerla, es algo que me parece indiscutible. Aunque si crees que no, me encantaría leer tu argumento.
David, Ismael, todos,
¿No os dais cuenta de la vehemencia con la que hablamos unos y otros? Incluso aún estando en el mismo barco, todo son descalificaciones. Que si error de bulto, que si no entiendes nada, que si no te has leído la ley. En fin. Acaloradas discusiones para las que solo sale beneficiada una. Y tiene siglas.
La música, y ni siquiera hablo como consumidor, sino como enamorado de la cultura, la llevamos dentro todos. Para unos significa mucho, para otros poco, y para otros, que son muy pocos, es su negocio. Ni arte, ni historias. Un negocio. Ok, vale. Entonces si lo es, espero que cuando regresen los beneficios, sean ellos también “solidarios” con la sociedad y repartan, es decir, no me vale que me digan que el reparto es en acordes para mis tímpanos si me están inyectando a Chenoa. A mí desde luego no me ingresaron nada en los buenos tiempos. A vosotros igual sí, no lo sé.
Sin embargo, en lugar de eso, resulta que no, que encima de pagar canon -incluso aunque fuera insignificante como apunta Ismael- me siguen calificando despectivamente. Con lo cual ya es menos insignificante. ¿Sí o no?
Entonces, ¿cuál es la medida que proponéis para una Caja de Ahorros que la cagó poniendo pasta en el ladrillo y ahora está a punto de quebrar? Es decir, esa Caja pensó que era la reina del mambo y que podría triunfar en el mundo de las finanzas jugando a lo grande, pero, oh, no le devolvieron el dinero de su ‘inversión’.
Nota: Me da que más pirata es el de la constructora, pero no pasa nada, su agujero ya lo hemos pagado todos.
Así que resulta que no me dejas comparar sectores porque si no significa que no entiendo las cosas. Vale, ¿te importaría que, en esta ocasión lo comparara con el sector de los cuadros y las galerías? Supongo que no te molestará que compare el sector musical con el del lienzo. Porque copias ilegales también hay, y muchas. Picasso, por cierto, se lleva la palma.
¿Tendríamos que pagar todos los españoles el dinero que pierden los herederos de Picasso en perseguir estas prácticas? Si la respuesta es sí, entonces colaboramos todos en que el arte prevalezca sobre la copia, pero sería injusto no recibir nada a cambio. O al menos, que me dejen ver la obra de Picasso gratis, ¿no? ¿O es que el pueblo sólo está para pagar cuando la cosa va mal con la excusa de que si no lo hace el arte se perderá para siempre?
Esperad, antes de que os volváis locos, un segundo más: Si la respuesta es no, entonces no tengo por qué preocuparme de sus beneficios, ingresos y demás. Ellos verán, es su negocio, y esto es un mercado libre. ¡Que maximicen sus beneficios! ¡Que pongan los precios de los discos a 50€! ¡Que le echen huevos!
Y un último detallito: me sorprende que vosotros, que estáis metidos en el mundo musical, seais capaces de defender a una agrupación de artistas que persigue el mayor beneficio económico y no el mayor beneficio ¿social? ¿musical? ¿artístico?. No sólo caéis en la trampa, sino que traicionáis en las cosas que creísteis algún día. Vosotros, también, sois víctimas.
No os peguéis.
Bueno, Alberto, en primer lugar, me gustaría agradecerte la participación con tus comentarios. Una cosa es que esté de acuerdo o no con lo que dices, pero me parece que desde luego defiendes tu postura, y eso no puedo dejar de agradecértelo.
Volviendo a la discusión, sabes que si pones discos muy caros, no solo no maximizas beneficios, sino que te cargas la demanda. Ahí debe haber un equilibrio.
Pero en el fondo yo no hablo de eso. La SGAE no se ocupa de cultura, ni del valor de la música, sino del dinero que generan obras protegidas. La SGAE no paga un duro a Bisbal, porque no es compositor.
Es una cuestión solo de dinero. Nada más. Y sigo insistiendo, una y otra vez: trabajo alguien tiene que hacerlo. ¿O solo tiene derecho a cobrar el gran artista? ¿Quién es ese gran artista?
Ismael, no, no y no. No hagas lecturas rápidas. Te considero más inteligente. Un disco se puede poner a 50€ perfectamente siempre y cuando lo valga. El iPhone vale 500€. Y, al fin y al cabo, es un teléfono como el Nokia más barato. Es el resultado de un simple estudio de mercado. Es el capitalismo más puro.
Si el iPhone te da otros valores, como todo lo que conlleva tener la manzanita pegada a tu oreja (hablo de status e interés), eso cuesta dinero, porque la marca se ha gastado un dineral en imagen durante muchos años para que socialmente tú creas que llevas el Louis Vutton de la tecnología móvil.
Si la industria musical se gasta un dineral en hacer creer al consumidor que lo que compra es fantástico (exactamente igual que cuando una persona va al cine porque le han dicho desde los medios que es genial) pero resulta que no es así, no hay ni un sólo cliente en el mundo que no vaya a detestar una falacia. Eso es imperdonable. Y me da igual si Bisbal recibe o no, la Sgae se me vende como defensora de la industria, y para mí, como consumidor ese dato no me interesa: reduzco y todo me parece basura. Ya me engañásteis una vez, dos y tres. Pero ya no más, la gente está cansada del mensaje vanal de la música. Es así de simple.
Mira las reacciones al iPad… y revisa la presentación que hizo Jobs. Nada que ver con el iPhone, no presentaban algo revolucionario. De hecho fíjate en él, sentado, casi hasta desganado.
El dato de los conciertos es complejo, porque en realidad lo que pone de manifiesto es que la gente necesita volver a encontrarse con el cantante y reconciliarse con él. Y al revés. Ambos necesitan vivir experiencias que vayan más allá de una reproducción -ejem-, la gente y el cantante necesita sentirse especial y que lo que está comprando, la entrada, le sirve para algo, ¡para sentir! ¡casi nada!
Si, resulta, que hay otras vías para el cliente de conseguir las cosas, habrá que ajustar la oferta y la demanda y establecer un precio más competivo, o hacer un producto único (lo intentaron con los DVD pegados al CD, pero tampoco). O la opción más jodida: reconvertir los astilleros.
Es así de duro, pero es que no hay otra.
El trabajo musical alguien tiene que hacerlo y cobrar por ello. Por supuesto, faltaría más. Exactamente igual que Goya y Velázquez trabajaban para el poder. Mecenazgo, lo llamaban.
Como somos mejores ciudadanos, como somos mejores personas y como somos mejores consumidores que los de aquel entonces, no podemos permitir que otro Van Gogh vuelva a morir en la miseria más absoluta. No podemos permitir eso.
Pero tampoco podemos permitir que nos tomen el pelo. Que es que ni siquiera hablo de OT. Cualquier grupo que aparece en los 40Principales me está vendiendo packaging, ¡no música! No puedo defenderlos, como es obvio. Bisbal vive y habla como si fuera el Picasso de la música. ¿Respondo a tu pregunta?
Tampoco hablo de que sólo los grandes artistas deberían bla-bla-bla. Ni mucho menos, habrá grandes artistas forrados, y debería haber muchos otros, la mayoría, que se quedan en el camino o que sobreviven como pueden, y otros, seguramente muchos, que vivan normal, sin necesidad de llevar un tren de vida de estrellita. Pero currando de bar en bar, y de sala en sala. Y, no sé, parece que fuera indigno trabajar.
En el fútbol no todo son estrellas, y fíjate, existe un mercado increíble gracias a que un grupo de empresas (o empresarios) que entienden muy bien cómo funciona y cómo evoluciona han creado todo un sector renovado. Ni se parece al de hace veinte años. Y, encima, da mejores futbolistas que entonces. Y, amigo mío, háblales a ellos de sensaciones o de su sentido artístico del fútbol, que te dan una clase.
Pero no todos los futbolistas viven en La Moraleja.
Al principio de los tiempos había un señor en una tribu que hacía algo parecido a la música, pero el tipo tenía ritmo. Cuando se comprendió la importancia de las artes y su influencia en la gente (ahora se habla de la vía fácil, del síndrome de OT en todo lo que nos rodea; hemos olvidado la importancia del esfuerzo), se convirtió en un aparato más de los sucesivos gobiernos.
El Gobierno de hoy ha modificado sus gestos e incluso su presencia. Quien siga creyendo que son los políticos quienes gobiernan deberían abrir un libro de historia. En concreto la parte en la que se fragua el capitalismo, la revolución industrial. Todo eso.
Hoy ese poder, el de la pasta gansa, amiguetes, tiene menos fuerza y se agarra con uñas y dientes a lo que puede perder -exactamente igual que si tu vecino, el de arriba, te abre un agujero en el techo: lo matas-. Se cree el legítimo propietario y ángel de la guarda de las artes, y eso no es cierto. Es una empresa gigantesca capaz de asegurar, sin sonrojarse, que es la abanderada del arte cuando en realidad es la abanderada de los grupos que vende. Punto.
Y ya. Seco me he quedado, hoygan.
La realidad social es que desde el nacimiento de las nuevas tecnologías, la venta de copias de trozos de plástico ha llegadoa su fin, como negocio válido. Porque de la misma manera que antes valía, ya que pocas personas podían permitirse el lujo de grabar un disco. Tan sólo los más adinerados, podían dedicarse a la música. Y las copias físicas de discos a medida que se creaban (y se crean más) el coste de fabricación era mayor. Ya que no es lo mismo crear 100 copias físicas que 1.000.000 y sin embargo ahora con las nuevas tecnologías, el coste es despreciable. Crear cien copias digitales o un millón de copias digitales, vale prácticamente lo mismo.
Sin embargo el Analfabetismo Digital de la Industria y el pensar en seguir explotando a la gallina de los huevos oro, unido a que realmente muy pocos artistas se benefician del actual modelo de negocio, ha llegado a la crisis actual de dicha industria, que no de la música que vive una de sus mejores épocas.
Pero hay otra cosa, las nuevas tecnologías, permiten el nacimiento y la expansión de la Cultura Libre, que realmente es la verdadera Cultura. La Cultura crece si se difunde y no si se pretende restringir como algunos intentan.
Sobre los Derechos de Explotación, primero me parece bien que se cobren, pero sólo en actividades con lucro comercial, no por el mero uso de la obra. Porque en el sector de la Propiedad Intelectual, es el único que cobra no sólo por crear, si no por el uso de la obra. Sin distinguir si hay o no lucro comercial.
Por otro lado la excusa de las supuestas pérdidas por las descargas de internet, pérdidas que no sólo no existen, a parte de que nunca han sido demostradas por parte de la Industria. Si no que varios informes demuestran, el más favorable a la Industria, que dichas pérdidas serían despreciables.
Y sí me he leído la LPI cosa que muchos de los “Dioses de la Cultura” que hay últimamente no saben ni que es la Copia Privada.
Precisamente porque los jueces se han leído la LPI la han aplicado correctamente y esa es la LPI no la que nos quieren hacer creer algunos de los socios de SGAE y su Junta Directiva, que tenía que dimitir en bloque, porque su analfabetismo digital y legal es de aúpa.
Y decir que la SGAE defiende a pequeños artistas… Cuando el 90% de los socios, salvo los llamados VIP de la SGAE (que son menos del 10% y poco más de 1.000 socios) el resto no recibe un euro e incluso pierde dinero.
Es más a la SGAE le importa un pimiento la Cultura, si no el dinero que hay por medio.
Salu2
“Buenó”… La que se ha liado. Siempre oí que un alemán o un sueco te decían tranquilamente “no estoy de acuerdo, verás…” y lo comprobé con ambos, con los que he convivido. Y que un español, que tendemos a ser más viscerales, se enciende en acaloradas discusiones defendiendo hasta a su madre sin haberla nombrado, jeje… No te lo tomes mal, Ismael, que te lo digo de buen humor, de verdad. Y espero no escribas un post sobre “El argumento de nuestra madre” a raiz de mi comentario, que no va con ánimos de ofender a nadie. Si me gusta que se debata y todo, aunque como a todos llegue un punto en que me aburra. Aún no ha llegado el mío.
A lo que iba. Ismael, al recibir en mi bandeja de entrada de correo el aviso de tu respuesta en Magnolia y después de leerla, estaba decidido a contestar, admitiendo alguna cosa y viendo que es que en realidad no estamos tan en desacuerdo como parece. Veía, por ejemplo, que sí que me vendría bien un rato de autocrítica y revisión de lo que considero “conformismo”. Te aseguro que suelo hacer a menudo una y no tengo problema con corregir cosas. La verdad es que creo que no entro del todo en el grupo de los conformistas. De hecho, estoy convencido. Después de leer la comparación que hice con Hitler y Castro y antes incluso de leer tu respuesta, yo mismo pensé “ala, te has pasado”. Es una comparación que yo mismo siempre he tenido como desproporcionada y facilona, también y que desacredita más a quien la usa que a quien va dirigida. Vete tú a saber por qué me salió tan fácil. Pero ahora bien, con un segundo comentario en que aclaré lo dicho, creí que sería suficiente para retomar el cauce y no seguir entreteniéndonos con las ramas de si los peluqueros, los intérpretes, las fábricas, los bares, los discos y los royalties, en cuyo trapo entré enseguida, ¡quién me lo iba a decir!
Mi punto es: la SGAE dice que mira por el interés de los creadores de arte (autores y compositores de música) y creo que no es verdad. Sea por su naturaleza empresarial o por cualquier otro motivo, en algún momento se perdió la idea inicial de proteger los derechos de autor, espléndida y necesaria de llevar a cabo y se han convertido en otra cosa que persigue a todos por si acaso y que intenta compensar pérdidas de unos con la participación de todos. ¿La solidaridad? Me gusta y estoy a favor de ella. Pero desde luego tú y yo estamos de acuerdo en que el modo en que recaudan no es del todo justo. En otro país más serio la SGAE se habría sepultado a sí misma, desplazada por otras alternativas más competentes.
Creo en la libre empresa y creo en el arte. Y en lo ético de recompensar al artista por las obras que disfrutamos y que a él le cuestan su inversión de tiempo y dinero, además de su talento, que aunque sea innato, hemos de “agradecer” de algún modo, incluido el económico. Puede que no conozca a fondo los profundos intríngulis del funcionamiento de SGAE. Pero si los resultados son que todas las personas les paguen un porcentaje al comprar un electrodoméstico o soporte de almacenamiento de información y que además de que los medios paguen su canon por reproducir canciones, el usuario final (el del caso de la radio) también deba pagarlo y muchos autores no reciban dinero por la autoría de sus canciones registradas y reproducidas en la radio y en directo (con la ficha de SGAE rellenada al final de cada concierto), entonces la recaudación no es eficaz. El dinero se ha recaudado y está en algún sitio, pero a varios autores no les ha llegado. Hasta parecemos estar más o menos de acuerdo. Pero lo que se le ve hacer a SGAE no es cambiar su funcionamiento interno (que seguramente lo habrán ya discutido en sus reuniones), sino imponer que todo cristo —si me permites la expresión— dé un dinerito para compensar las deficiencias de su gestión.
Puede que te parezca insignificante la cantidad de dinero en tu bolsillo. A mí también me parece que 6-10 € al año no es gran cosa, aún cuando pago la música que tengo (más abajo te pongo una nota sobre esto), pero si fuera legítimo que ellos, SGAE, lo hicieran, también lo sería que yo y que tú y Alberto y aquel y el de más allá lo hiciéramos… Bastaría con montar un kiosko con un lema bonito, que hoy en día se consigue entrar al corazón de mucha gente con un sin fin de causas solidarias, para recaudar 50 céntimos al mes de la mitad de los ciudadanos españoles de entre 20 y 60 años de edad, por ejemplo; nos sacaríamos unos ¿100 ó 120? millones de € al año, que alcanzarían de sobra para pagar la infraestructura necesaria para funcionar. Nos acercaríamos al desastre que está ocurriendo en Vzla. con el mercado negro de dólares, jeje… Que es, como decían en la mili, “un sin dios”.
Es verdad, por supuesto, que hay otros males en nuestra sociedad, muchos más importantes que éste. Pero no por comentar sobre SGAE, estamos restando importancia al aumento del IVA, las reformas laborales, la especulación inmobiliaria, los planes de educación, las sonrisas al régimen cubano, la falsedad europea sobre occidente frente al islam radical, el despilfarro de nuestros impuestos, el ordenador portátil prometido o que Hacienda tenga el desliz de cobrar por error el Impuesto de Sociedades del año siguiente por duplicado… En fin, cualquiera. Todos esos nos tocan y afortunadamente somos capaces de manejar más de uno en conversas, amenas o acaloradas. Viendo lo bien que escribes estoy seguro de que son varios los temas de los que puedes hablar, en sus respectivas casillas en la escala de valores; de hecho esta retaila de comentarios existe a raiz de que precisamente sí que le has dado bola al tema. Cierto es que estás ya más centrado en las formas de quejarse, como anotación antropológica, que en el tópico SGAE en sí, pero vamos, que le has prestado la suficiente atención.
¿Hace falta que alguien gestione la recaudación de derechos de autor? Absolutamente. ¿Se le puede permitir a alguien que cometa errores en esa gestión? Yo creo que sí; hombre, al fin y al cabo son humanos quienes proponen y llevan a cabo las ideas, así que desde luego. Pero, en lo personal, creo que ha pasado un tiempo y se están pasando tres pueblos.
Saliendo del tema SGAE y tocando de nuevo el de las ganancias infladas y perdidas en el camino, me alegra saber que, como apuntas, Ismael, hoy hay grupos y artistas que pueden saltarse a la industria (compañías, distribuidoras y algún otro) y producirse su disco, hacerlo llegar al público —con fines promocionales, al revés de como era hace 30 años— y traer a ese público a sus conciertos. Hubo un período en que la tecnología empezó a permitirlo, pero el precio de los cacharritos para lograrlo suponía aún un filtro. Ya no lo es tanto. ¡Aleluya! Ya vendrán —o no— tiempos en que de nuevo los intermediarios sean bienvenidos, pero se acerquen más en son de paz, real, más como parte del equipo y no como las estrellas.
Dos cositas sueltas más:
(1) De los casi 900 discos que conservo —que tampoco son muchos si lo comparas con los de un auténtico coleccionista de música—, un 80 % los he comprado, bien en formato físico o electrónico y por los cauces normales (tiendas y distribuidoras). Los demás los oigo desde servidores que pagan su canon por clicks en cada canción. Es cierto, unos 20 discos (de 900) me los han pasado hace tiempo.
Y (2) las fábricas duplicadoras que te comenté antes ponían como condición asociarme a la SGAE, no a otra identidad, explicando que era “ilegal” sacar un disco en España sin registrarlo en SGAE. Recuerdo una visita a un escritorio de la asociación para pedir información en la que la señorita me explicó también que eso era un requisito legal, registrarse con ellos. Puede que no fuera tan cierto y que alguien más preparado deba saber que existen otras maneras, pero el hecho de que te lo expongan así, quizás porque te vean con 20 años —que por aquel momento tenía— y poco enterado, ensucia inevitablemente su nombre y sus intenciones.
¡Un saludo!
Wow… Siento el comentario tan largo.
M.
@Alberto
Gracias por los comentarios Alberto. Realmente el debate de la SGAE es muy complejo pero los primero que hay que hacer es separar el concepto de “cultura” de la recaudación (aunque la propia SGAE lo use como argumento retórico).
El problema de este tipo de discusiones es que nos volvemos sectarios muy fácilmente y nos abonamos a luchas cainitas. No tiene sentido discutir si para sostener tu argumento te pones habla de cantantes buenos y malos, de música cultural y no cultural. Para mí la música dodecafónica es una mierda pero no discutiré su valor cultural. Bisbal me también me parece malísimo pero es el representante cultural de un sector de la sociedad (es anticuado, en esta época, hablar de cultura en terminos de elitismo cultural).
En todo caso, te aseguro que todos estamos de acuerdo, todos odiamos la SGAE, el post lo único que sostiene es que hemos sobredimensionado el problema. Y el problema no la SGAE, como se sostiene (si no fueran ellos sería otra sociedad privada recolectora) sino la manera que tiene nuestro gobierno de lesgislar la tributación. Si no está de acuerdo con ellos, pues no los votes (a que te encantaría votar al PP
De cualquier modo, es justo que los autores y compositores cobren por los derechos generados por sus obras (en eso creo que estamos de acuerdo); una de las sociedades que recauda (la SGAE) no nos gusta a ninguno y no reparte, por lo que dicen, el dinero equitativamente pero eso es problema de los socios y no de la sociedad; y por último, internet ciertamente plantea nuevos modelos de negocio pero enfadarse no va a presionar a la industria a cambiar, te aseguro que detrás de cada empresa musical hay gente muy inteligente viendo la mejor manera de preservar sus beneficios y cambiarán cuando vean que el negocio en Internet es viable (contrario a lo que decías en otro lado, Spotify, por ejemplo, no ha demostrado su viabilidad).
@Nova6K0
Gracias por el comentario Nova6K0.
En efecto, tienes razón en lo que dices salvo porque te posicionas en una actitud “partidista”. Al decir que “la verdadera cultura es la cultura libre” es una opinión pero no una premisa universal. Por más que he leído mil libros sobre el tema no he encontrado ningún consenso respecto al significado de cultura. Cultura también son las obras que se hacen en el marco de los régimenes dictatoriales (los rusos tienen un motón de ejemplos), también cultura son las obras con fines comerciales (piensa en Damien Hirst), cultura también son las obras ferreamente protegidas (a nivel de propiedad intlectual) como la de J.L. Borges.
El gobierno no puede legislar con premisas nebulosas, intenta beneficiar a los artistas amparándose en las leyes vigentes que hasta que cambien protegen el copyright (y eso no lo inventó la SGAE). Por otro lado, la industria musical no es para nada analfabeta, simplemente, como cualquier sector industrial, es reaccionario a los cambios (ganar dinero no es una ofensa, genera puestos de trabajo), y desde luego, tampoco yo quisiera matar a la gallina de los huevos de oro. Pero, si lo que te molesta de la sociedad es el capitalismo, pues esa es otra discusión mucho más compleja.
No sé como gestionan la SGAE, ni me importa, es una empresa privada, tampoco nos suelen interesar como se gestionan las empresas de servicios públicos, a pesar de que les pagamos (¿te has puesto a pensar como funciona la empresa de recogida de basuras?). Supongo que por la Ley de Pareto unos pocos se llevan la mayor parte del pastel, eso probablemente no sea culpa de la SGAE sino de la sociedad que se empeña a escuchar en masa a unos pocos sin tener un criterio para elegir individualmente.
@Miguel
Muchas gracias por el comentario Miguel, gran reflexión, yo mismo (quizás porque no soy español) me soprendo del visceralismo y cainismo de las discusiones (Ismael K, está castigado hoy por broncas y por estar liadísimo).
Perdónanos por usar el argumento Hitler, era una broma que tu nos has recordado en tu comentario, la verdad es que es divertidísimo el clásico reductio ad absurdum.
Creo que estamos todos de acuerdo pero el enfoque de unos y otros es diferente. Creo que tu, en buena ley, critícas legítimamente una sociedad que no te representa y que utiliza técnicas de matón de escuela para recaudar y conseguir asociados. Aquí no se defiende eso en absoluto, al contrario, en un anterior post en este blog (Kiss, Chenoa y la autenticidad http://www.efectotunel.com/2009/12/kiss-chenoa-y-la-autenticidad/) criticamos amargamente a los músicos que defendían bajo el paraguas de la cultura a la sociedades recaudatorias y a la gran industria musical.
En este post nos posicionamos como contribuyentes, si se quiere. La pregunta es porque nos molesta más la SGAE que el gobierno quién es el que recauda los impuestos y de quien nos debemos quejar (en principio, al menos, no nos debería importar lo que hace una asociación privada). Y puesto a quejarnos del gobierno, debería preocuparme mucho más en lo que malgasta los cerca de 3 mil euros que pago al año e impuestos y menos en los 6 € euros que le doy a la SGAE puesto que el fin, la compensación a artistas, me parece correcto. Otra cosa es que se reparta de pena pero insisto, eso es un problema de los artitas y no de los contribuyentes (como dice Ismael, a alguien habrá que pagarle en cualquier caso).
Se que nos molesta las tonterías que dice la SGAE pero me recuerda mucho a las discusiones sobre las declaraciones del Pápa: si no me gustan cambio de canal o no las leo pero nunca entederé que la gente se ponga a despotricar por lo que afirma un señor privado (por más que sus instituciones dependan de dinero público).
@Ismael Kavalier
Veamos. Todo lo que yo haya pagado, ha sido un pago injusto, ya que no me dedico a piratear ni a bajarme música con copyright. Pero aunque lo hiciera, al igual que tú, jamás estaría de acuerdo en la forma en la que recauda la SGAE. Por otro lado, sí, creo que deberían desaparecer las sociedades recaudadoras(te recuerdo que hay más de una), ya que el modelo de negocio debe cambiar.
Sin querer ofender, creo que hay que estar bien informado antes de hablar. Yo no creo que sea un mal menor, ya que no es sólo el tema de la SGAE; es todo lo que conlleva, como las leyes injustas e ilegales ante varios tribunales que quiere aplicar la señora Sinde.
El problema es que utilizando el argumento de que es poco dinero el que hay que pagar, “animas” a que nos olvidemos. Error. Repito, la forma de mercado debe cambiar. Eso es algo que todos deberían aceptar. Cada uno debería pagar por lo que realmente consumiera(y además a un precio justo, pero eso es otro tema)
En resumen, aunque fuese un céntimo al año, habría que preocuparse por ello, ya que es un céntimo cobrado de forma “alegal” o al menos inmoral. Esta gente se salta la presunción de inocencia y atenta contra el honor de muchos ciudadanos llamándonos delincuentes y ladrones potenciales simplemente por no querer soltar este negocio que les es TAN productivo. ¿Qué precio le pones tú a tu honor?
Silvano Clay, gracias por tu educación.
Lo de la Cultura Libre, lo dije por la razón, que los que usamos licencias no restrictivas en todo tipo de obras, es para que la gente disfrute de ellas y sobre todo para hacer ver que no todo es dinero.
Por otro lado como contra-argumento a los que dicen defender la Cultura y que tengo muchísimas dudas de que ocurriría si de repente el dinero desapareciese. ¿Seguirían creando?, sinceramente lo dudo.
No, no me molesta el capitalismo, si no las normas actuales. De que algunos pocos vivan a costa de los demás.
Cuando hablas de que las leyes vigente protegen el copyright. Depende a que te refieras y sobre todo a que no se puede violar un Derecho Fundamental, para proteger dicho copyright. Y a parte el Gobierno no protege a los artistas si no a unos cuantos socios de SGAE, que es muy distinto.
Sobre la Industria si es analfabeta, que no lo quieran reconocer es otra cosa. Como todo negocio si se encuentra una forma de ahorrarse costes, hay que cambiar y si no la competencia te come. Los costes de las copias digitales son casi un 70-80% menos que en la venta física. Principalmente porque todo el aparato de distribución físico y tiendas físicas desaparece. Por lo tanto un disco que vale 15 € es su versión física, no puede valer lo mismo si lo vendes en iTunes,…
Por último. Si debería de interesarte la SGAE, por como hace las cosas y especialmente cuando no tiene comparación con el servicio de basuras, puesto que tu pagas un impuesto a dicho servicio, pero dicho servicio depende de un ayuntamiento. El problema es que la SGAE es una entidad privada y el dinero recaudado, aun no se sabe muy bien a donde va. Y sobre todo lo que si sabe es que gran parte de ese dinero se lo quedan muy pocos y eso no es culpa de las Leyes exactamente si no de los Estatutos y malas formas de la SGAE.
Salu2
Silvano, para sostener mi argumento no utilizo lo de cantantes buenos o malos. Y es una lástima que lo entiendas así. Seguramente yo lo habré expresado muy mal. Seguramente. En cualquier caso, haces que me arrepienta de haber escrito una sola línea aquí.
Una cosa más: ¿Que detrás de cada empresa musical hay gente muy inteligente? Espera…
Espera…
http://www.youtube.com/watch?v=5X1VIyZe3Ws#at=90
@Alberto
Lo siento Alberto, no fue mi intención mal interpretarte, y lamento sinceramente que te arrepientas de haber escrito aquí. Supongo que lo entendí así cuando hiciste la distintinción “Cualquier grupo que aparece en los 40 Principales me está vendiendo packaging, ¡no música!”.
Te aseguro que tienes razón en lo que dices pero quería separar el concepto cultura de la discusión puesto que es un terreno resbaladizo. El packaging siempre ha estado presente en la música desde que Elvis movía la cadera frente a un montón de enloquecidas adolescentes. Pero tienes razón, los grupos de esa lista son espantosos, pero no creo que el reparto del dinero del canon recaudado se deba hacer en virtud del valor cultural o de sin “buenos o malos”. Hay que usar báremos medibles porque no queda más remedio.
Una vez más gracias por el comentario, espero que podamos seguir discutiendo en el futuro (espero que no me hayas vetado de tu blog puesto que te he añadido a mi feed).
@Nova6K0
Desde luego, tienes razón, estoy contigo, yo uso Linux y publico mis textos en mis otros blogs bajo una licencia de Creative Commons. Creo en la cultura libre (que no es lo mismo que gratis) pero también creo que existen muchos modelos culturales y no creo que el mío se mejor ni pero, es solamente en el que yo creo.
Estoy de acuerdo contigo, si no hubiera dinero no habrían defensores industriales de la cultura y, desde luego, seguiría habiendo producción cultural. Lo que pasa es que el dinero, por un lado, nos permite financiar ciertas manifestaciones artísticas que lo requieren (como el cine) y, por el otro, nos permite acceder a los medios de producción de copias (como en los libros). Cierto que Internet, está derribando esas barreras, pero es proceso lento de reconversión de modelos de negocios. Digamos que para ablandar la conciencia de la industria necesitamos menos palo y más zanahoria.
Lo que pasa es que la industria es lista, si bien tienes razón de que si no cambias desapareces, el riesgo en el sector digital sigue siendo considerable puesto que están demasiados acostumbrados al modelo de negocio antiguo. Pero cambiarán o los cambiarán, como hemos cambiado los usuarios, pero no será mañana y no será porque nos emepeñemos en insultarlos.