Strung Out – Sala Live (Madrid) 18 de marzo 2010
Cuando entré en el coche del señor Vega, este me dio un minúsculo trozo de papel en el que una caligrafía femenina explicaba la forma de llegar a algún sitio. ¿Qué es esto?, pregunté. Me lo ha dado Tania, para llegar a la sala. ¿No habéis estado nunca en ese sitio? Todos contestaron que no.
Era jueves previo al día de San José, y las salidas de Madrid estaban colapsadas de coches. Formaban una larga hilera de luz e impaciencia, que se compactaba y agitaba como si de ese modo pudieran escapar antes de la ciudad. Pero la ciudad tiene sus propias trampas. Son muy ilusos los que se creen más listos que ella.
Nosotros avanzábamos en sentido contrario a aquella huida. Lo nuestro era más la impaciencia de la búsqueda que la de la fuga. Ardíamos en una verborrea que giraba en torno a series, música y mujeres probablemente convertidas en novias engordadas y aburridas, pero que conservan aún, sin méritos propios, unos minutos de gloria nostálgica.
Tras unos minutos de desconcierto durante los cuales creímos habernos perdido por el barrio de Carabanchel, donde se encuentra la sala Live, aparcamos a menos de 50 metros de nuestro destino. En la calle había tranquilos grupos de chavales somnolientos y reacios a ser sacudidos por la música. Algunos parecían estar arrepintiéndose de haber dicho que sí al amigo que les contó lo del concierto de Strung Out. Otros, jovencitos, se tocaban los piercings con fascinación casi masturbatoria. No se podían creer que fueran tan guays, y que fueran a ver a un grupo que casi nadie conoce.
Cuando eran poco menos de las nueve, decidimos entrar en la sala. Aunque no teníamos ningún interés en ver a los teloneros, tampoco queríamos que Strung Out nos pillaran de sorpresa en la calle. Así que entramos a tomarnos unas cervezas mientras.