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Música y verdad: a propósito del concierto de NTP en la sala Chill Bill

Martes, 19 de enero de 2010 Silvano Clay Dejar un comentario Ir a comentarios
Los hermanos Díaz Marbán

Los hermanos Díaz Marbán

La sala Chill Bill es uno de esos extraño bares de la noche madrileña con pintura desconchada ubicados en lugares imposibles, este en Plaza de Castilla,  donde se puede escuchar música en directo. En una calle llena de edificios residenciales se encuentra este bar quizás demasiado decadente y alternativo para la zona en la que se encuentra. Pues hacia allí me dirigí el pasado sábado, respondiendo a la invitación de mi amiga Marlene para escuchar un concierto de su cover band: No tie pierde (NTP).

Tuve la fortuna de llegar entre los primeros y escuchar los ensayos de este entusiasta grupo de versiones. De manera casi solitaria pude disfrutar de los preparativos de Born to be wild o de una excelente versión del hit de Led Zepelin D’yer Mak’er, que me había perseguido toda la semana y que me encantó poder oírla en vivo. Mientras escuchaba al grupo cantar para mí (puesto que en ese momento parecía el único en prestarles atención) me sentía como un millonario excéntrico en un concierto privado.

La verdad es que adoro las cover band rockeras, siempre diré que vale más un buen grupo de versiones que un mal grupo de canciones originales. Creo que hay algo especial en tocar las canciones que te gustan de los grupos que admiras por el simple gusto de hacerlo porque aunque sabes que nunca te harás famoso versionando a The Police, probablemente serás más feliz que cantando las tonterías de Pig Noise. Los que me leéis sabéis que suelo hablar a menudo de autenticidad y verdad en el mundo de la música, en general, y del rock, en particular. Creo firmemente que más allá del talento o de la inteligencia, en el rock el valor fundamental es la autenticidad. Por eso adoramos la actitud de los rockstars (los verdaderos, se sobreentiende), porque hay una sinceridad llevada hasta las últimas consecuencias que nos hipnotiza y nos hace vibrar con ellos. Por eso adoramos a Jim Morrison y a Keith Richards, a Bob Dylan y a David Bowie,  a Kurt Cobain y a Slash, genios que ante todo se preocupan (o se han preocupado) por transmitirnos la versión más real de si mismos y de su visión del mundo. Tal vez por eso entre mayor me hago más estoy convencido que mis arquetipos del rock son Grateful Dead y The Band, los grupos que mejor representaron eso tan raro que llamo la autenticidad pero que en definitiva vino a ser cantar y tocar dando la espalda a cualquier intento de comercialización de la música, de “su” música.

Volviendo al conciero de NTP, al finalizar los ensayos me pude tomar una copa con Marlene y felicitarla por lo bien que sonaban y, la verdad, debo decir que han mejorado desde la primera vez que los escuché en la Sala Orange, están perdiendo la timidez de los primeros conciertos y comienzan sonar más conjuntados y más naturales, menos pegados a un guión. Al poco rato fueron llegando el resto de asistentes hasta casi completar el aforo de la sala (soy malo con los números pero habría cerca 50 personas). Gracias a la gestión eficaz de una chica que conocí esa noche  (gracias Teresa), me regalaron una camiseta del grupo y presionado por ella terminé poniéndomela sobre la camisa  y luciendo como un groupie oficial toda la noche.  Lo cierto es que considerando que la mayoría de las personas que había en el público eramos amigos de alguien de la banda, puesto que la comunicación de estos eventos se hace entre los colegas, era un número muy respetable. Los suficientes para que desde los primeros acordes de la banda la gente se transportara a un gran concierto y vibrara escuchando los clásicos imperecederos del rock y algunas concesiones a la fiesta (gran versión rock del I Will Survive) y al homenaje (un efectivo Billie Jean).

La prueba del delito

NTP son un grupo liderado por los bien avenidos hermanos Díaz (Ángel, guitarra; Carlos, bajo y Marlene, voz) acompañados de un muy buen baterista, Joaquín Martín “Quino”. Ver a los tres hermanos tocar juntos me recordó la cantidad de grupos de rock formado por hermanos, desde los Beach Boys hasta Radiohead, pasando por AC/DC, Pantera, The Kinks o los Stone Temple Pilots.  La verdad es que me parece admirable poder tocar con tus hermanos puesto que soportar las neuras familiares dentro de entornos creativos nunca debe ser fácil, como bien nos demostraron los hermanos Gallagher o los mismos hermanos Fogerty. Por otro lado, no se puede que esa conexión familiar es capaz de generar auténticos prodigios como los Black Crowes. Por eso agradezco, y compadezco, a la familia Allman por haber parido a Duane y a Gregg y habernos permitido disfrutar de The Allman Brothers.

En la segunda parte del concierto, terminado el repertorio oficial, llegó el turno a los amigos, y comenzaron a desfilar por el escenario baterias y cantantes que, gracias a la sobriedad de Ángel, atacaban, con mayor y menor fortuna, éxitos improvisados para el momento: desde  Siniestro Total hasta Los Toreros Muertos pasando por un desafortunado It’s Not Unusual. Y aunque el momento karaoke no fue lo mejor de la noche dio igual puesto que la gente ya estaba entregada y divirtiéndose en familia y fue  el instante perfecto para pedirse otra copa y hablar con los conocidos. Mención aparte merece un tal Luis, un colega del grupo que cantó, aunque perpetró sería la palabra más adecuada, un par de canciones de Siniestro. Me llamó la atención lo bien que alguien así representa el espíritu del rock, sin importar como cantará la gente se entregaba por la energía que desprendía, no me resistí hacerle el comentario a la cantante de NTP que al fin y al cabo el punk nació así.  Finalmente, Marlene, sintiéndose huérfana sin el micrófono en la mano volvió a tomar las riendas del concierto para despedir la el concierto con una gran versión de Superstition.

Terminada la noche y después de las felicitaciones de rigor, muy bien merecidas por otra parte, y de alguna recomendación (la verdad es que me gustaría oírles versionar más grupos con voces femeninas, tipo Blondie, Joan Jett o Suzie Quatro, el mejor ejemplo es lo bien que les sale el cover de Nancy Sinatra) me despedí y me dispuse a afrontar un agónico viaje en metro quizás con una o dos copas de más en la cabeza. Durante el viaje tuve tiempo de pensar en este post y de como el rock es eso, más una cuestión más de actitud que otra cosa. De que como una cantante guapa con una bonita voz, un guitarrista concienzudo, un bajista siempre sonriente y un batería energético en un bar perdido madrileño puede hacer vibrar a un grupo de amigos tocando éxitos de siempre como si fueran los Rolling en un estadio de fútbol argentino; será cuestión de eso tan esquivo que llamo la autenticidad.

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  1. Carlos
    Martes, 19 de enero de 2010 a las 10:58 | #1

    Que bueno! yo estuve alli también!, tuve el honor de tocar la guitarra en toda la segunda parte y el karaoke junto a ellos, fue el gran regalo de cumpleaños que me hicieron. (de hecho en el video que has puesto salgo, con un chaleco a rayas y una camisa blanca y mi guitarra “de ikea” como dice Quino)
    un saludo! y gracias por el post…

  2. Martes, 19 de enero de 2010 a las 11:36 | #2

    Gracias por el comentario Carlos y feliz cumpleaños, debo decir que me gustó mucho como tocaste, la verdad es que fuiste el quinto NTP por derecho propio, me gustó tu look de intelectual, parecías el antiguitarrista perfecto.

  3. Carlos
    Martes, 19 de enero de 2010 a las 12:45 | #3

    Gracias! eso del look?… ummm ¿intelectual? ¿antiguitarrista? y dices que te gustó el toque… pero no era un ¿antiguitarrista?? ahi madre que lio!!
    Gracias de nuevo.

  4. Martes, 19 de enero de 2010 a las 17:39 | #4

    Muy Grande Silvano, la verdad es que se me ponen los pelos de punta con tus comentarios. Me alegro de que disfrutaras, y creo que hablo por todos al expresar nuestro agradecimiento por la rica descripción de los momentos de una noche que fue muy especial para nosotros. Aprovecho a adelantar que estos “momentos karaoke” van mas allá de una noche de “Micro Abierto”, es una idea que nos rondaba a NTP desde hace un par de años, la hemos probado y ha funcionado. Por lo que vamos a repetir en La Sierra este verano, al aire libre, y avisándoos con el suficiente tiempo para escuchar, tocar y participar de buen Rock hasta que el cuerpo aguante, vete pensando en un tema :-) Un abrazo

  5. Miércoles, 20 de enero de 2010 a las 09:27 | #5

    Gracias por el comentario Angel (y por la camiseta ;) . Fue una noche estupenda que espero poder repetir en breve. No creo que me anime a castigar a la gente con mi voz (al menos que sea para imitar a Sid Vicious) pero te aseguro que allí estaré para participar con mi posts.

  6. Marlene
    Miércoles, 20 de enero de 2010 a las 09:52 | #6

    Me alegro mucho de que lo pasaras bien en el concierto, ya que ese es el espíritu de NTP: pasar un rato divertido disfrutando de música rock sin pretensiones. Y creo que cada vez nos relajamos más y vamos matizando mejor las canciones, y eso se nota (al menos así lo creo yo), aunque todavía nos queda mucho camino por recorrer. Quizá porque ahora lo tengo más presente, tengo la sensación de que últimamente hay muchos locales y salas pequeñas que acojen grupos como nosotros, que tocan canciones de otros o canciones propias, y que buscan una autenticidad que no encuentran en la música exitosa que las discográficas se empeñan en perpetuar a costa de que paguemos cánones absurdos. Y quiero creer que estos pequeños atisbos de luz en un mundo donde no es oro todo lo que reluce, son los que van a aportar mucho para que se produzca un cambio en el sector, y que nosotros, que no somos más que una pequeñísima gota de agua en un inmenso océano, formamos parte de esa nueva corriente impulsora.
    Aprovecho para agradecerte, Silvano, que hayas dedicado tu tiempo a nuestra causa y que hayas disfrutado con nosotros.
    Viva el rock!!

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