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Weezer. Raditude. Vida más allá de los 30.

Jueves, 19 de noviembre de 2009 Ismael Kavalier Dejar un comentario Ir a comentarios

Cada vez que a alguno de mis amigos le da por quejarse del paso del tiempo, de la idiotez radical del gobierno y de la clase política en general; siempre que a alguien le da por atormentarme con Weezer-Raditudealgún sucedáneo de profundidad, me dan ganas de salir corriendo hacia el equipo de música más cercano y ponerme un disco de Weezer. Como una cabaña en la copa del más alto árbol, fuera del alcance de la familia y los tostones de la rutina, Weezer han significado para mí, desde su primer disco, una garantía de evasión.

Además de las virtudes musicales, del inmenso talento de Rivers Cuomo para crear melodías irresistibles, está el hecho de que cada nuevo disco ha salido justo en el momento justo de mi vida.

Recordaré el azul por la sintonía íntimamente freak de cada canción con aspectos de mi vida real e imaginada. Pinkerton, por la oscura comprensión en años difíciles, durante los cuales temas inolvidables y engañosamente luminosos como Across the sea, Why bother o The good life hicieron de parapeto ante muchas hostias. El verde porque, libre de algunas de las preocupaciones de unos años atrás, me devolvieron a un grupo que creí perdido tras el oscuro Pinkerton. Maladroit porque hace falta tener alegrías como Keep fishin’ si vives junto a un río donde los ricos van a pescar salmones snobs a los que les da por nadar contra la corriente para morir. Make believe era una colección irresistible e ideal para quien vuelve a casa de sus padres, tras otro espejismo de independencia. El rojo, porque a Rivers Cuomo le dio por jugar a ser democrático en la banda, y dejó meter baza vocal y compositiva a sus compañeros, con resultados desiguales pero siempre divertidos e interesantes. En una época en la que no dejaba de escuchar a The Band (a los que siempre sigo acudiendo, en busca del consuelo de mi querido y trágico barítono Richard Manuel o el humus sureño de la voz de Levon Helm), la edición especial incluía una versión curiosa de The Weight.

Y ahora, otro nuevo disco, Raditude. El significado del título me es tan indiferente como el de Trilce. ¿Triste y dulce? ¿Radical attitude? ¿Ginebra y tónica?

La salida del nuevo disco coincidió con la semana en la que me rompí la nariz en el concierto de Alexisonfire, cuya crónica queda pendiente de un poco de íntima terapia y de superación de una pereza enquistada y con la excusa de que no me puedo poner gafas por si el peso me deforma aún más la nariz.

Tras romperme la nariz, pasé un fin de semana de cachondeo en el que de algún modo pude ignorar que parecía un muñeco de la familia Potato al que se le hubiera torcido caprichosamente el apéndice nasal. Movido por combustión musical, canciones como Can’t stop partyin’ o Tripping down the highway hacían francamente difícil pasar un día tranquilo en casa, jugando a las siete diferencias frente al espejo: perfil derecho, ahora a la izquierda… ¿esto estaba ahí antes?

El viernes por la noche, tras el concierto de Alexisonfire y las cervezas en compañía de una walkiria y un tipo obsesionado con hablar de Kraftwerk y Richard Wagner, escuchar a Weezer me había consolado de la estupidez estentórea del programa de Cantizano, que atronaba la sala de espera de urgencias.

El lunes acudí al otorrino para que me colocaran la nariz en su sitio (al fondo, junto al sofá verde… ¡Cuidado con el jarrón!). Regresé a casa con la cara hinchada, los ojos llorándome y una férula cubriendo el destrozo. La peor resaca de mi vida.

Sin ganas de salir a la calle, los ojos llorosos y la esclerótica enrojecida hasta un tono casi sanguinoliento, no podía leer, no podía siquiera ver la televisión. De modo que me dediqué a escuchar música, sin descanso, sumido en el amodorramiento del dolor.

Hubo momentos para echar de menos a mucha gente. Sobre todo gente con piernas y brazos que me trajeran las cosas que no quería ir a buscar yo a la cocina o a alguna habitación. Gente que me hiciera la comida y me dijera cosas bonitas, que me hiciera la cama en la que se iban formando charcos de dolor e insomnio de no sacudir las sábanas. Y si dios dio nombres a los animales, cerca estuve de darle yo uno a los ácaros. A todos y cada uno de ellos. Los lagrimones de mis ojos irritados hacían un efecto lupa que por momentos parecía que me iba a permitir ver a mis microscópicos compañeros de piso. De ahí a bautizarlos, sólo hay un paso.

Paso que no di gracias en parte al disco de Weezer. Se ha acusado a Rivers Cuomo de ser un caso

Weezer con los muppets. ¿Quién quiere crecer?

Weezer con los muppets. ¿Quién quiere crecer?

patético de síndrome de Peter Pan. Quien diga eso ignora algo muy importante de Weezer: la irónica nostalgia de su narración de la adolescencia. Si un tipo ya talludito, como es el caso de Cuomo pese a su aspecto de infante paticorto, le da por seguir cantando lo bien que se lo pasa (o pasó, que ahí radica la ironía weezeriana) en las discotecas, cómo una chica del instituto de repente se ha convertido en tía buena, o una historia de verano, los críticos sesudos de la música se escandalizan.

El escándalo se debe un razonamiento tan absurdo como: hasta los 27 años se puede cantar al hedonismo juvenil; a partir de entonces hay que agradecer haber sobrevivido a la edad maldita del rock y volverse al universo, a la sociedad, al retrato íntimo o a lo ininteligible y supuestamente profundo.

Pero olvidan que hay gente como Cuomo, gente para la que la música popular es una evasión lúdica que lo mantiene a uno más joven que a algunos de sus amigos. Algo que te puede convencer de que no hay nada malo en conservar una esencia de crío gamberro e irónico.

En Raditude, Weezer cuentan con algunas colaboraciones interesantes. Algo bastante inusual en un grupo tan autárquico como Weezer. En Can’t stop partying, es el rapero Lil Wayne; en Love is the answer, la cantante hindú Amrita Sen… En ambos casos los añadidos son anecdóticos, y no comprometen la forma en que han de sonar en directo esas canciones. Love is the answer, que Cuomo escribió durante las sesiones de Make believe pero decidió dar a Sugar Ray, es rescatada y transformada así en una canción exótica, bollywoodiense.

Sí, In the mall nos sitúa en un centro comercial, punto de encuentro de chavalines que si se acercaran a cualquiera de los miembros de Weezer sería para tratarlos de usted. Y en Put me back together Cuomo canta:

And when I daydream

We’re eating ice cream

It’s such a nice scene

But then I wake up crying

¿Y qué? ¿Cuál es el problema? La música de Weezer es nostálgica, optimista y sobre todo, un elixir hecho de un conocimiento profundo y sesudo de las virtudes de la historia de la música

Todo el mundo tiene un pasado.

Todo el mundo tiene un pasado.

popular. No hay más que escuchar las maquetas que Rivers Cuomo publicó en dos discos esenciales para quien sienta curiosidad por cómo se crea una joya perfecta del pop: Alone y Alone II: the home recordings of Rivers Cuomo, en las que se le puede encontrar experimentando, casi deconstruyendo melodías de hitos del pop a los que debe todo y de los que es uno de sus más ilustres herederos.

Hijos del vídeo, de la MTV y ahora de las redes: os ruego que escuchéis hasta la extenuación Raditude, así como toda la discografía de Weezer, olvidando que se trata de unos tipos que a punto están de cumplir los 40. Si tuviéramos que enviar una sonda espacial al vacío del universo, con la esperanza de un encuentro con vida inteligente extraterrestre, ¿qué música querríamos que llevara a bordo? ¿Qué querríamos que escucharan unos hipotéticos alienígenas? ¿A Beethoven, a Mahler, a Philip Glass, a Shakira? No, dejemos que sean Weezer los que convenzan a nuestros vecinos de que hay vida inteligente y con ganas de pasarlo bien más allá de los 30.

  1. Viernes, 4 de diciembre de 2009 a las 13:57 | #1

    Weezer, en concreto Cuomo, demuestra una “frescura” en las composiciones que la verdad, invito a todos a escucharlos, y además quién mas o menos entienda las letras la verdad es que se corresponden a los fantásticos Riff que idea Cuomo. Solo los mas fanáticos de la informática los reconoce por venir incluído su simpático vídeo de Buddy Holly en la primera versión del reproductor de Windows Media incluído en Windows 95.
    Alguien sabe algo de alguna gira internacional? Porque desde q han sacado el Red Album no salen de USA, Espero comments

    Salu2

  2. Ismael Kavalier
    Viernes, 4 de diciembre de 2009 a las 14:23 | #2

    Pues no, no sabemos nada de una gira de Weezer. Y es una pena, porque ya apetece. Me acuerdo de aquel vídeo de Weezer en el Windows 95. Es algo de lo que no me acordé al escribir la reseña, pero sí recuerdo mi estupefacción cuando me encontré ese vídeo en el CD. Gracias Ángel por el apunte.

  3. Angel
    Jueves, 10 de diciembre de 2009 a las 13:10 | #3

    @Ismael Kavalier

    Hola, os copio una noticia…

    Menos mal que no ha sido tan grave

    —————

    LOS ANGELES, 7 Dic. 2009 (EUROPA PRESS)

    El grupo de rock alternativo Weezer se ha visto obligado a cancelar todos los conciertos que tenían previstos hasta final de año después de que el cantante de la banda, Rivers Cuomo, haya sufrido un aparatoso en el autobús del grupo que le ha costado el ingreso hospitalario y un grave susto para sus allegados.

    Según informaciones de ‘Contact Music’, el autobús que normalmente utiliza la banda para sus giras viajaba el domingo por la mañana por una carretera nevada de camino a un concierto en Massachusetts cuando resbaló y se salió de la vía. En él viajaban Rivers Cuomo, su mujer, su hija de dos años y la niñera.

    Un representante del grupo ha descrito en su Myspace el aparatoso accidente, que dejó a Cuomo inconsciente y completamente atrapado entre los amasijos del vehículo. Los servicios de emergencia que se desplazaron hasta el lugar del accidente tuvieron que liberarle entrando por una de las ventanas del autobús.

    Aún así, el cantante de Weezer parece no haber sufrido graves heridas. Según su representante, ha sufrido daños internos menores, se ha roto dos costillas y una vértebra inferior. Tanto como su mujer y su hija como la niñera que les acompañaba fueron ingresadas en el hospital para permanecer bajo observación médica.

    Tras el accidente, la banda ha anunciado a través de Myspace que cancela todos los conciertos previstos en diciembre -la semana que viene tenían concertados espectáculos en Washington y New Jersey- y han pedido disculpas a sus seguidores.

  4. Ismael Kavalier
    Jueves, 10 de diciembre de 2009 a las 15:43 | #4

    Sí, nos enteramos del accidente. Menos mal que sólo ha sido un susto, sin mayores consecuencias. Eso sí, la razón por la que Weezer no vienen de gira es que Cuomo querrá estar cerca de su familia. ¡Cumple tu obligación, Rivers! ¡Visítanos!

  5. Albertus
    Lunes, 12 de abril de 2010 a las 16:08 | #5

    Yo como siempre, me entero mal y tarde de las cosas. No sé por qué me metí a buscar cosas de Weezer en la red, cuando me topo con su nuevo album. Tengo que decir que yo ya soy talludito…40 tacos…ahí es na. Como Cuomo y compañía. Les conocí con el zambombazo de The sweater song, del disco azul…una auténtica maravilla intemporal, coincidiendo con mi acceso al mundo laboral. Después le seguiría otra obra maestra, Pinkerton…el último album con Matt Sharp al que se echa de menos, ciertamente en las partes vocales. Pero bueno..Wezeer a partir de ahí, fue…lo que casi siempre fue Weezer. No conozco a otro grupo que me sacuda temas tan pegadizo, cañeros y simpáticos como ellos. Todos sus discos los contienen…absolutamente todos. Desde el Disco Verde, al Rojo (Troublemaker), pasando por Maladroit o incluso Make Believe. Pero con Weezer hay que tener en cuenta una cosa. Salvo el Disco Azul y Pinkerton…el resto tienen una parte que podriamos denominar…bajonazos creativos. Y es que siendo una pena, por H o por B no conseguir crear algo tan homogéneo como sus 2 primeros discos. Y me da la impresión de que tampoco les importa demasiado. Basta con que nos den 6 descargas guitarreras, alegres, festivas y anti depresivas, para que les queramos a rabiar. A mi, al menos, eso es lo que me sucede. Yo les quiero. Es como si con ellos no pasara el tiempo. Y si un grupo de rock-pop-garaje o power-pop (o llámalo cómo te salga de las narices) consigue esto, para mi tiene mucho, pero que mucho talento…

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