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Pearl Jam – Backspacer

Lunes, 30 de Noviembre de 2009 Ismael Kavalier Dejar un comentario Ir a comentarios

Las luces navideñas que iluminan la ciudad anuncian el fin de un año difícil. Quizá para los rockeros los 27 años sean un umbral casi mortal, y si no que se lo digan a Janis Joplin, Jim pearl_jam_backspacerMorrison, Jimi Hendrix o Kurt Cobain. Para mí, a salvo de la fama, las drogas y las piscinas devoradoras de borrachos, los 33 están siendo tan jodidos, que si viviera en la Palestina ocupada por los romanos, a lo mejor acababa en crucifixión. No una trágica de lanza en costado, sino una cómica y ligera, cantando bajo un sol de justicia aquello de Always look on the bright side of life.

Termina un año de mierda, lo cual me ha llevado, en una asociación sencilla de ideas, al último disco de Pearl Jam, Backspacer. “Do you wanna hear something sick?”, pregunta Vedder en Gonna see my friend, la canción que abre el disco, y yo le contesto desde la desordenada intimidad de mi piso que sí, que eso es precisamente lo que quiero, algo enfermo, algo loco, un desfase rockero que me ilumine y me dé esa catarsis que necesito ahora que S me ha dado calabazas. Pero, 36 minutos después, 360 minutos después, 3.600 minutos después, me descubro preguntándome dónde está esa promesa, dónde se frustraron mis esperanzas.

He escuchado Backspacer suficientes veces para saber que es malo. Lo he hablado con el señor Clay y con el señor Brigante, que opinan como yo; lo he comentado en el foro del Azkena, donde me encontré con un desacuerdo total y unánime con mi opinión. Para los fans de Pearl Jam, entre los que me incluyo pero con los que disiento a este respecto, se trata de un trabajo sólido y tan bueno como el anterior, el disco azul, homónimo y con un aguacate en la cubierta.

Pero Backspacer es un disco perezoso, conformista, que nada tiene que ver con el disco azul. Precisamente su similitud con el anterior es bastante reveladora por sí sola. ¿Cuatro años para entregarnos 36 minutos escasos, que suenan a descartes del anterior trabajo? Es evidente que todos los miembros de la banda tienen sus vidas bien hechas y organizadas, y que cada cuatro años es necesario volver a juntarse para componer un nuevo disco. Es como si tuvieran que fichar, y ese símil da la justa idea del tedio que me transmiten con su última entrega.

Hay canciones buenas, quizá hasta muy buenas, como The fixer, Supersonic, Speed of sound o Force of nature. Pero en general, soy consciente de que Pearl Jam han dejado de sorprenderme o decirme algo que me conmueva. Es una virtud poco común seguir interesando tras una carrera tan larga como la suya, y que anda cerca de cumplir los 20 años; y no me cabe la menor duda de que aún podrán hacerlo en futuros discos. Pero aquí, se han relajado en exceso. Incluso fracasos tan sonados como Binaural tenían el encanto de ser experimentos, el fruto inquieto músicos que querían hacer algo nuevo y sorprendernos.

Eso es algo que no puedo decir de este último disco. De hecho, hay canciones que me imagino compuestas por Vedder con un ukelele, desde su casita en Hawaii, antes o después de una siesta de gorro y pijama, tras una copiosa comida. Lo que lastra este disco es precisamente ese hartazgo del rock star complacido, que lee en la pelusa de su ombligo la respuesta a las grandes preguntas de la vida:

“¿Cuánto costará ese coche?”, “¿Me quiere la gente?”, “¿Seguiré siendo guay?”, “¿Esa gachí de allí

Pasábamos por aquí, y hemos hecho un disco.

Pasábamos por aquí, y hemos hecho un disco.

sabe que, aunque bajito, soy una rock star bajo mi sombrero de paja?” “Postdata: un día de estos tengo que llamar a los chicos, para ver si no tienen nada mejor que hacer, y nos hacemos otro disco.”

Lejos queda la época de grabación de Versus, cuando Vedder creía que el exceso de confort podía mermar su energía; razón por la que abandonó su cómodo alojamiento para trasladarse a una caravana. La gente cambia, qué duda cabe.

Pero que nadie se equivoque: entiendo que nuestras vidas no son iguales que hace 15 años, y debería añadir que menos mal que es así. El rock ha aprendido en sus más de 50 años de historia a hablar de algo más que la erección de Chuck Berry mientras conduce su coche, atravesando la frontera con una chica blanca en el asiento del copiloto; o los zapatos de ante azul de Gene Vincent. Se ha convertido en una música capaz de alcanzar profundidades que habrían quemado las cejas de Buddy Holly. Así que no es otro Alive, ni otro Rearview mirror, lo que espero de Pearl Jam. Pero sí algo que no me suene a lifting, a botox, a esfuerzos artificiosos y vacíos por parecer joven y despreocupado, grabados con la confianza en que un buen muro de guitarras sirve para tapar cualquier agujero.

Pearl Jam han publicado en su página web un vídeo sobre la grabación de Backspacer, en el que se muestran apasionados, despreocupados y entregados a la creación. Para ser quizá mi banda favorita, la que más me ha importado en mi vida, para tener en la pierna un tatuaje con el muñeco de Alive, me sorprendo con ganas de sacar la mano a pasear viendo a Vedder haciendo mohines de cantautor.

Lo más alarmante, en cualquier caso, es ver los créditos de cada canción. Porque o no hacen justicia a los aportes de cada uno en el estudio, lo que revelaría ínfulas dictatoriales en Vedder; o estamos asistiendo a la desintegración de una de las mejores bandas de rock de los últimos 20 años. Cómo explicar si no, el hecho de que:

  • McCready aparece como compositor en sólo 2 canciones.
  • Cameron, en otras 2.
  • Ament, en una sola canción. ¿Dónde estabas, Jeff? ¿Estabas cansado, como cuando en el concierto de San Sebastián del año 2000 tuviste los santos cojones de tocar sentado porque te habías tirado todo el día haciendo surf; y encima te equivocaste tocando Alive, como si la acabaras de aprender? En mi pueblo a eso lo llaman un tonto en vísperas, o un rockero de palo.
  • Gossard colabora en la composición de 4 canciones. El doble que McCready o Cameron, pero 4 miserables canciones al fin y al cabo.

Llega el momento de admitir que Backspacer contiene varias canciones muy buenas. Amongst the waves tiene el típico crescendo que tan bien saben explotar, al igual que Unthought known, donde la guitarra de McCready eleva los mediocres cimientos de una canción que a nadie le extrañaría en los labios de Bon Jovi.

Confieso una debilidad especial por Speed of sound, una balada levantada sobre una melodía bella, calcinante, que hace que me dé el corazón varias vueltas de campana. Salgo de sus restos dolido, sacudiéndome las ropas y mirando con asombro la carretera de la que me he salido, y preguntándome cómo ha sido posible.

It’s gone so quiet now

Could it be I’m farther out?

Moving faster than the speed of sound.

Vuelvo a escucharla. Lo haré un par de veces más una vez haya acabado de escribir esto. Mientras, S estará en algún lugar de esta ciudad, haciendo una apuesta.

  1. Raúl Omega the winner Loser
    Lunes, 30 de Noviembre de 2009 a las 12:05 | #1

    No puedo opinar de Pearl Jam, ya que nunca me han convencido e incluso me aburren; pero después de leer esto, dan ganas de bajarte (no comprar) el disco para oirlo: tal es su poder de oratoria, Herr Kava…
    Yo no creo que por hacerte mayor, te des a la molicie y hagas discos aburridos: la prueba la tenemos en San Neil Young, Henry Rollins o tantos… no sólo no se hacen aburridos, sino que mejoran con la edad! …por no hablar del aplastante concierto que vimos de John Fogerty o los Trashmen…
    Simplemente creyeron en lo que hacían durante una temporada, y ahora solo creen en el disfrute de sus años de juventud de duro trabajo; es como una jubilación anticipada.
    Sólo queda ver si la reunión nostágica de cuando sean viejos, será tan excitante como la de los Trashmen (permíteme que lo dude).

  2. Carlito Brigante
    Martes, 1 de Diciembre de 2009 a las 08:39 | #2

    Times have changed. What happened to the miniskirts? Where’s all that marijuana? Now everything is platforms, cocaine, and dances I don’t dance. What a man gotta come to when he loses five years.

  3. Carlito Brigante
    Martes, 1 de Diciembre de 2009 a las 08:43 | #3

    Lo primero de todo, gracias por el post, €stimado Isma€l. Hablas de una serie de cuestiones con las que estoy de acuerdo, pero hay otras que podría matizar. Aunque seguramente acabe estando de acuerdo. De momento, esto es todo. Se me ha escapado un comentario antes. Estaba delirando. Ament Jesús.

  4. el nor
    Sábado, 5 de Diciembre de 2009 a las 10:50 | #4

    pues me ha molado The Fixer..

  5. Ismael Kavalier
    Sábado, 5 de Diciembre de 2009 a las 15:23 | #5

    Sí, The Fixer es una gran canción. Su principal virtud es que escuchas una banda compenetrada. No en vano es, creo, la única canción en cuya composición participa todo el grupo. Tiene pinta de haber sido compuesta en el estudio. Y el resultado es excepcional. ¿Por qué llegar al estudio con todo hecho? ¿Tenían prisa por terminar y volver a sus cosas, irse de gira, pagar facturas y todo eso?

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