La foto es mía
Este post se podría haber llamado “Concierto de rock para cuatro guitarras”, pero no es sobre música clásica. También se podría haber llamado “Viendo atardecer con un genio” pero no se trata de un cuadro. Se me ocurrió llamarlo “El viejo y el rock ” pero esto no es un libro. Porque aunque el concierto de John Fogerty el pasado lunes fue todo lo anterior, sobre todo, fue un concierto de rock, en mayúsculas, la exhibición de un genio, un derroche de talento descomunal, avasallador. Un conciertaco, como dirían los entendidos.
Todo comenzó hará unos cuatro meses, cuando el infame Verano de la Villa de Madrid publicó el cartel con los artistas que podíamos escuchar este año, previo escandaloso paso por caja. Y ahí estaba, entre un montón de estrellas decadentes y artistas de color, el líder de la Credence Clearwater Revival, un mito viviente, una auténtica leyenda del rock and roll, que nunca había venido a España y que ya nadie esperaba. Lo primero que hice fue decírselo a Ismael Gómez (todavía no era Kavalier pues este blog solo era un proyecto en mi mente); habíamos vuelto hacía no mucho del Azkena Rock Festival y todavía nos duraba el subidón rockero del concierto de los Black Crowes. Desde un primer momento se convirtió en un prioridad asistir, teníamos que ir pues como bien decía él: “no puedes decir que te gusta el rock y no asistir a este concierto”.
¿Parecidos razonables?
En cuanto entramos a Internet a comprar las entradas, se produjeron las primeras señales de nerviosismo. Las entradas no estaban a la venta y la página de los Veranos de la Villa no decía ni cuándo ni quién las iba a vender. Así que todas las mañanas teníamos que consultar la página de los Veranos de la Villa, festival claramente dirigido a madrileños maduritos de alto poder adquisitivo, para no quedarnos sin ‘entrada.com’. El esfuerzo mereció la pena y a finales del mes de mayo habíamos compramos dos entradas a pie de pista. Al rato de comprarlas se sumó a nosotros otro rockero por excelencia: Raúl (Vecinorrr, para los amigos; Peter Criss, para los amigos del Facebook, y Omega Man, para Efecto Túnel).
A partir de ahí, hasta el día del concierto, mi vida se convirtió en un intento frustrado de presumir de entrada. Realmente estaba emocionado por poder ver a Fogerty y se lo contaba a todos mis amigos y a muchos conocidos: -Voy a ir al concierto de John Fogerty (cara de desconcierto de mi interlocutor). -Si, el líder de los CCR (aún más desconcierto). -El grupo que cantaba Proud Mary o Have you ever seen the rain (en este punto intentaba cantar, tararear y destrozar alguna de sus canciones ante el absoluto horror de quien me escuchaba). Lo cierto es que es normal, los CCR fue un grupo que en sus escasos 5 años de existencia produjo 7 LPs, sin alcanzar nunca un #1 en los charts, a pesar de haber colocado cinco singles en el #2 del Billboard. Y con todo, se convirtieron en una de la bandas rock más influyentes de la historia, llegando a traspasar las fronteras de la música para ubicarse como iconos culturales de la cultura popular americana (echad un vistazo a este enlace de la IMDB), aunque sin llegar a ser nunca populares y masivos, siempre fueron y siguen siendo reducto de fanáticos contumaces, honor que comparten con CSN&Y, con The Band y con Grateful Dead. Supongo que lo que caracteriza a estos grupos es que nunca sus singles fueron fáciles, sus melodías no eran pegajosas, al contrario, eran densas y duras, cargadas de matices que requerían un esfuerzo extra para saber apreciarlo pero que a cambio ofrecían una recompensa mayor que la que podía ofrecer sus contemporáneos del British Invasion, que conectaban más fácilmente con el gran público.
Con esta idea en la cabeza llegó el esperado día del concierto. Yo me sentía como niño pequeño estrenando zapatos, como una cesta de gaticos al lado de un radiador. Me encanta descubrir que en esta vida quedan cosas que me pueden emocionar y conocer a mis ídolos sigue siendo una de ellas. Aunque cada día mueren más dioses y nos hacemos más escépticos, existen individuos como Fogerty, McCarthy o Day-Lewis, que justifican la presencia de los hombres en este mundo. Ismael Kavalier, en un alarde de sangre fría dejó para último momento la recogida de las entradas (a las 4 de la tarde del lunes se mascaba la tragedia). Afortunadamente un mensaje salvador (‘tengo las entradas’) puso las cosas en orden. En el recinto de la Puerta del Ángel me entregó la entrada, una mierda de recibo de cajero indigno de tal evento. La época de las entradas de rock pegadas con chincheta en un pared, como trofeos de guerra, había pasado.
MJ, también estuvo presente
Ya dentro, a uno pocos metros del escenario, en una posición inmejorable, nos miramos los tres y apuramos las últimas cervezas (realmente las últimas, en un concierto como este es mejor estar sobrio para apreciarlo realmente… aunque una fila imposible en la caseta también ayudó lo suyo). Aunque ninguno queríamos admitirlo, en el fondo teníamos nuestras dudas. ¿Estaría en forma? ¿Será un cabrón? ¿Tocaría los clásicos o se cebaría con lo nuevo? ¿Sería un concierto corto (el puto Mike Ness y su concierto de 70 minutos nos había traumatizado)? ¿Qué tal será la banda que lo acompaña? Aunque las referencias de los concierto de Murcia (¿Murcia?) y Córdoba eran buenas, no había que fiarse porque los redactores musicales de los periódicos generalistas son bastante penosos. Poco antes de empezar el concierto me fijé en la gente que nos rodeaba, en la pista de pie había de todo, jóvenes y veteranos de edades indeterminadas. Algunos con camisetas de giras de conciertos de antes que yo naciera, otros con la camiseta recién comprada del merchandising del sitio. En general creo que la gente parecía contenta y expectante, mientras alguien pinchaba a los Rolling Stones de fondo, los menos tarareaban las canciones que sonaban, los más simplemente hablaban y los menos aguardábamos en silencio un momento muy esperado. El papel estaba todo vendido, el sitio estaba lleno hasta la bandera, al fondo se veían la Almudena y el Palacio Real; desde luego el escenario no podía ser más propicio.
Una banda, The Fireworks, prodigiosa
A las 9:30 en punto apareció John Fogerty que muy convenientemente abrió la veda con Hey Tonight , a las 9:31 todas nuestras dudas estaban despejadas, a las 9:32 éramos todos un público entregados, a las 9:33 eramos felices. Que os puedo decir del concierto, supongo que al lado de la genialidad de esa noche cualquier cosa que diga serán tonterías. Que Fogerty tiene un voz privilegiada y sorprendentemente conservada (canta igual que en los 70), obvio; que es uno de los mejores guitarristas de la historia (cambió de guitarra en cada una de las canciones con preferencia por las Gibson), eso lo sabe hasta la revista Rolling Stone; que su banda es realmente buena y brutalmente profesional, esperable; que sus canciones nuevas, aunque más desconocidas son igual de buenas que las clásicas, eso es más raro pero obedece más a nuestra estupidez y desconocimiento; que da botes por el escenario como si tuviera 20 años y habla con el público con cariño y respeto como si tuviera 80 años, eso me sorprendió más; que se divierte como si fuera la primera vez… esto es la genialidad.
Lo cierto es que fue un el concierto para el recuerdo, 2 horas de genialidad, #2 tras #2, un setlist impecable, desde los grandes hits rockeros de CCR, pasando por su lado más country y R&B de sus discos en solitario para terminar de nuevo con más éxitos de CCR. Todo lo que escuchabas era rock de verdad, sin decoraciones, crudo, sincero. El gran rock se hace con guitarras y Fogerty nos ofreció sobre el escenario, en muchos momentos, cuatro guitarras, un bajo y una batería. El concierto terminó con Fortunate Son, aunque todavía hubo tiempo para un bis que nos dejó en el recuerdo Rockin Around the World y Proud Mary. Al finalizar el concierto Raúl, Kavalier y yo nos miramos, estábamos rendidos a Fogerty, sabíamos que habíamos visto uno de los grandes conciertos de nuestra vida y que a partir de esa noche estaríamos condenados a recordarlo para siempre.

Jajaja! qué cabrito! Me temo que siempre llevaré sobre mis hombros el dudoso honor de ser identificado con Peter Criss… cuando ni siquiera Peter Criss quiere ser Peter Criss.
Pero en fin; qué esperabais de un Omega como yo???
Hola amigo; me siento identificado contigo ya que este viernes 13 de mayo podré ver a John en vivo en Argentina, visitando por primera vez suelo Sudamericano.
Yo no estaré tan sorprendido como tú, porque sé perfectamente qué clase de músico y persona es John, ya que he dedicado gran parte de mis últimos 30 años a seguirlo lo más de cerca que he podido … es cierto, sin poder viajar a verlo a alguna parte del mundo.
Pero mis deseos se han hecho realidad y en poco menos de 2 semanas estaré frente a él, si frente a él, porque tengo primera fila al centro !!!!
Abrazo desde Argentina
Marcos
Hola a todos, estuve en el concierto de John Fogerty en Madrid, primera fila, fue el mejor concierto de mi vida, de verdad, soy de Canarias y me desplacé hasta Madrid, incluso tengo una púa de John que tiró al público y yo la cojí.Valió la pena, resulta que al principio compré dos entradas de grada arriba, pero por ahí pasaba una escalera, me llamaron y me abonaron el importe, no solo eso, sino que además nos dieron dos entradas gratis en primera fila de pié, creo honestamente que fué mi tío muerto en el 2006 quién hizo ese deseo, ya que con quien fuí mi amigo David Pigeon, entre él y Julio Darias (mi tío) me habia prometido un regalo que no me hizo, y ese dia estaba en deuda conmigo. Se cumplió todo.