Secreto, profano y cañas de azúcar


Secret, Profane & SugarcaneDice una leyenda que un tal Declan Patrick MacManus, casado y con hijos, a mediados de los años setenta iba por las tardes, al salir del trabajo, de discográfica en discográfica enseñando sus maquetas mientras envidiaba a los punkis que parecían no tener nada que hacer durante todo el día y que les bastaba con aporrear de mala manera un una guitarras, un bajo y una batería, aparte de gritar cualquier chorrada en un micrófono, para conseguir un relativo éxito en bares y salas de concierto.

35 años después, estoy caminando por los pasillos de un gran almacén francés de música, películas y libros; de repente me encuentro con el último disco de ese desconocido inglés, Secret, Profane & Sugarcane; solamente que ahora se llama Elvis Costello y es un artista reconocido en todo occidente. El punk prácticamente ha desaparecido y muchos de los punkis que Declan Patrick envidiaba están muertos.

Algunas horas después, estoy en mi casa, rencontrándome con un viejo amigo, con el gran Costello, el autor de alguno de los grandes éxitos de mi vida, de Alison, de (I Don’t Want to Go To) Chelsea, o de la maravillosa versión del She de Aznavour.  Lo cierto es que aunque me gusta descubrir nuevos grupos y nuevos cantantes, la emoción de saberme aún contemporáneo de gente como Costello,  Fogherty (del que también compre un CD con vistas a su próximo concierto en Madrid) o Dylan y poder escuchar sus últimos discos me produce una emoción especial, es escuchar una lección de sabiduría que te recuerda que ellos siguen siendo los putos amos.

CarcelEl disco no me defraudó pues en cuanto vi las ilustraciones de la cubierta supe inmediatamente que era un disco de country (un barco a vapor en el Mississippi, unos pies negros encadenados, una cárcel en el desierto, una pistola y una lápida y un río de sangre, etc.) aunque con el sello personal de Costello. En el disco se pueden oír mandolinas, banjos y acordeones; así como unas letras auténticamente sureñas, escritas en su mayor parte por el propio Elvis Costello, que hacen que el disco parezca la banda sonora perfecta de los libros de Mark Twain o de las películas de John Ford.

Desde luego, este es un disco para melómanos y fanes incondicionales de Costello, es un disco tranquilo, para escuchar sentado, en soledad, con un vaso de bourbon en la mano, sin singles, prácticamente sin coros, historia sencillas, tristes (I Felt the  Chill Before the Winter Came) y alegres (Sulphur to Sugarcane), depresivas (Hidden Shame) e irónicas (Down Among the Wines and Spirits), patéticas (I Dreamed of My Old Lover) y satíricas (Red Cotton).

Elvis-Costello-pb01Aún así, no hay que dejarse confundir pues se trata de un álbum completamente costelliano, con su voz característica y única y esa manera de atacar la guitarra Gibso J-50 que tanto me gusta. Basta escuchar una canción como My All Time Doll para ver al mejor Costello en acción, aquel que hace que compres su último disco sin importar el precio ni el estilo, que va del rock punk de los primeros discos hasta  el work-in-progress que ha realizado con la Real Opera Danesa para celebrar el aniversario de Hans Cristian Andersen.  En todo caso si tuviera que elegir mi canción preferida de Secret, Profane and Sugarcane, me quedaría con la divertidísima Sulphur to Sugarcane, ese tipo de canciones que te pone automáticamente de buen humor, que te arranca una sonrisa inmediata, un especie de road song alegre y sureño que puedo estar escuchando días y días aunque solo sea por esta estrofa: If I could find a piano/Here in Bloomington, Indiana/I would play it with my toes/Until the girls all take their clothes off.

Se supone que toda crítica debería terminar con una recomendación respecto a si comprar o no el objeto reseñado. Pues supongo que si te gusta Elvis Costello deberías comprarlo, si te gusta el country deberías comprarlo, si te gusta la música sureña americana deberías comprarlo, si te gusta la música deberías comprarlo; demonios, aunque no te guste la música deberías comprarlo porque es una gran oportunidad para aprender a apreciarla.

Comentarios
2 respuestas a “Secreto, profano y cañas de azúcar”
  1. Raulomega. dice:

    …Me gusta tu crítica del disco, no soy fan de Costello pero le voy a dar cancha a este disco. Por cierto, creí oir que no se edita en CD, sólo en vinilo; este Costello es un tío con clase.

  2. Ismael Kavalier dice:

    Pues no, joven Omega, a Elvis Costello no le ha dado por sacar el disco únicamente en vinilo. Está disponible también en CD y en todos los nuevos formatos de descarga a la carta. Los tiempos cambian y afortunadamente, a pocos les da por cometer suicidios de pedantería como ese del rumor que usted comenta.
    El estilo, por fortuna, no radica en el formato en el que nos llega la música, sino en la música misma. Ya pueden sacar los Jonas Brothers sus discos sólo en vinilo, que por mucho que se vista la mierda de seda, mierda se queda.

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